domingo, 6 de julio de 2008

Parodias en la universidad


En general, los conflictos lingüísticos suelen ser bastante ridículos, pero en el caso de Asturias se ha llegado a tal extremo que es difícil distinguir la realidad de la parodia. Primero, porque en la ignominia también hay un orden, por parte de los tres cobardes que trataron de amedrentar al profesor Félix Fernández de Castro escondiéndose con gafas de sol para hacer el gorila en su despacho. He pensado una serie de insultos que dirigirles, desde zoquetes a mentecatos, todos en castellano por si les resultara más ofensivo, porque llamarlos babayos aún parecería un elogio. Jugando al gángster, escaparon por la escalera de incendios.
Dicho esto, no deja de ser llamativa la tendencia a la parodia del propio Fernández de Castro, que pudo contar con los dedos de una mano los minutos que tardó en equipararse a los perseguidos del País Vasco tratando, con cierta desvergüenza, de igualar a los defensores de la oficialidad del asturiano con terroristas, y pintando una Universidad de Oviedo cercada por pérfidos comandos bablistas.
No olvidemos aquí, que si hay alguien que conoce de verdad lo que son las amenazas de este tipo, es Francisco Llera Ramos y él es miembro de la Academia de la Llingua. Tampoco olvidemos que recibir amenazas de gilipollas no significa que uno tenga razón, sino que merece y necesita nuestro apoyo frente a las amenazas. Nada menos, tampoco nada más. Pero debe de ser pecado ponerse serios. Por favor, que siga la parodia: ahora escuchemos cómo está a punto de desaparecer el castellano cercado por la abrumadora imposición del asturiano, inventado, por supuesto.



(Aquí me la den todas, 06-07-08)

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