miércoles, 17 de septiembre de 2008

Abracadabra, payo


Hay veces es que no es posible tomar partido. No porque se trate de una cuestión extremadamente compleja, con multiples matices y puntos de vista, no. A veces es imposible porque los dos bandos en disputa se comportan como auténticos gilipollas.


Por ejemplo, el ex eurodiputado gitano Juan de Dios Ramírez Heredia cargó ayer con dureza contra la Comisión Europea porque no han sido suficientemente beligerantes contra las leyes racistas desarrolladas en Italia. Hasta aquí todo bien. Lo malo es que Ramírez Heredia no amenaza con manifestaciones, cartas de protesta, qué sé yo, un boicot a la pizza... Lo que se le ha ocurrido a este hombre es amenazar al vicepresidente de la Comisión Europea, Jacques Barrot con "una maldición gitana".


Y mira Juan de Dios, yo por ahí no paso. Que camelo, chaval, vaya gilipollas. (tres palabras, por cierto, de origen gitano). Que mala manera de romper con los tópicos de carromatos, hogueras y guitarras. Y no me llames payo que eso es puro racismo.

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