martes, 16 de septiembre de 2008

No tan crack


Cuando quiebran los bancos es que la cosa está jodida de verdad. Tanto que hasta El País no ha podido evitar que le seduzca la comparación de esta crisis con el crack de 1929 en este editorial. No sé casi nada de economía pero parece que los economistas tampoco, así que podría ser que mi opinión valga tanto como la suya. Veremos en qué acaba esta histeria de los mercados porque los bancos no se prestan dinero unos a otros. Llega un momento en que los precios de esos productos financieros, solares y factorías son tan bajos que, otros listos que guardaron su millonada en otra parte, los compran a precio de ganga y todo vuelve a empezar.


Digamos, porque esto que acabo de decir no es muy original, que, en todo caso, el mundo ya no es el mismo en 2008 que en 1929. Ese crack abrió en Estados Unidos las puertas al New Deal, un intervencionismo moderado que rozaba el socialismo y que hoy nos parece imposible que llegara a aplicarse en ese país. Tampoco me parece posible que vuelva a verse una cosa semejante en esta norteamerica tan distinta de aquella, no mientras gente con capacidad para sentarse en la Casa Blanca defienda que el creacionismo puede impartirse en las aulas como una opción más. Pero la vida da muchas vueltas y esta semana hemos visto que también en EEUU el Estado se decide a intervenir en el mercado en tiempos de crisis.


Las ondas del jueves negro llegaron el siglo pasado con algunos años de retraso a Europa, pero se hicieron sentir. No sólo fue el crack, claro, pero tuvo mucho que ver en la derrota de las frágiles regímenes democráticos europeos de la década de los 30, en el auge del nazismo en Alemania y el fascismo en Italia; además de las penalidades que sufrió la débil república española. La Europa de hoy ya no es así, pero no estamos curados de espantos. Lo digo totalmente en serio, sin un ápice de exageración ni un tono de broma. Cuando Rajoy dice que los inmigrantes cobran el paro mientras los españoles marchan a la vendimia francesa (como si los extranjeros no hubieran cotizado) está dando los primeros pasos de un camino que lleva al totalitarismo. Vale más que se escandalicen hoy que echarse las manos a la cabeza rapada pasado mañana. Por cierto, ya roza la comedia del absurdo los intentos de conservadurismo español de hacer a ZP culpable de la crisis. Vale que se hiciera en longuis todo lo posible antes de reconocerla, y vale que presente medidas a golpe de susto financiero, pero para achacarle el hundimiento financiero, no sólo de España y de otros países europeos, sino también de la economía de EEUU hay que concederle que tiene superpoderes. Vamos que tendrían razón los que le llamaban anticristo. Y no es eso, claro.


Por supuesto la culpa de esta crisis la tiene el neoliberalismo neocon, y aunque suene perroflauta no deja de ser cierto. No es otra cosa que se haya permitido a unos mangantes con corbata hacer lo que les diera la gana con los ahorros de la gente. En 1929 mucha gente pensó que había llegado el fin de capitalismo. Lo pensaron los comunistas y también lo creyeron firmemente muchos capitalistas. Aquello no ocurrió. En 2008 quizá no deberíamos pedir tanto, pero sí algo realista aunque parezca imposible: otro capitalismo, definitivamente mucho más controlado, garantías sociales y laborales y un par de collejas a los teólogos de laissez faire.

No hay comentarios: