miércoles, 3 de septiembre de 2008

Sin tábula rasa


Me voy a repetir diga lo que diga al respecto de la decisión de Garzón de investigar a los desaparecidos de la Guerra Civil. He seguido este asunto desde hace ya más de cinco años y digan lo que digan los vocingleros está claro que aún hay muchas personas que sufren por ver a sus padres o abuelos enterrados en una cuneta. Eso es una vergüenza.


En todo caso, está bien recordar que no todos los implicados desean exhumaciones, los hay que prefieren mantener las fosas comunes (no todos los desaparecidos están en una) para que sirvfan de recuerdo de lo que pasó en y tras la guerra. Es una opinión respetable. Tanto como la de quienes sí quieren llevar a sus familiares a un cementerio o a un urna de cenizas o lo que sea. Cada cual debe honrar a sus muertos como mejor le parezca.


Esta cuestión es la que debería acabar de una vez por todas con los debates absurdos de "reabrir viejas heridas" y otras sandeces que apuntan a que 1978 fue el inicio de una España tábula rasa y el pasado sólo un sueño (más bien una pesadilla). Quienes se escandalizan por la investigación de los represaliados se olvidan del dolor de muchas personas que no pueden cumplir con sus fallecidos como creen que lo merecen. No me extraña que esas mismas personas sean las que dieron un muerto por otro en el caso Yak42.


Así dice Gustavo Bueno, que abandonó hace tiempo la filosofía para dedicarse al sano oficio del performance, que este asunto pretende "querer identificar al PP con el franquismo". Y no Gustavo, los que se empeñan son ellos.



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