domingo, 5 de octubre de 2008

El oviedo y la santina


Me he quedado estupefacto al ver que nadie se extraña de que los jugadores del Oviedo hayan ido el pasado miércoles a Covadonga a pedirle a la Santina que interceda por su ascenso. Como el único extrañado soy yo, no parece que merezca la pena recurrir a argumentos racionales para tratar de objetar a esta ofrenda y habrá que contentarse con los teológicos.
¿De verdad los devotos de la virgen de la cueva creen que no tiene otra cosa que hacer que pensar en el ascenso del equipo azul? ¿No sería mejor entrenar más duro? Perdón, que no debemos usar el raciocinio. Milagro será (esto ya está mejor) que no cause esto querella religiosa con los seguidores del Sporting. Que la misma querencia tendrá la Santina por Oviedo que por Gijón, y aunque no haya derbi, el dogma católico establece que uno es trino, pero no dice nada de dos.
Me consta también que hay afición (ya no deportiva) a subir a Covadonga para que le sean benditas a los conductores las llaves de sus coches. Me sigo extrañando, porque lo mejor para el tráfico sin duda es el agua, aunque no sea bendita, pero en el gaznate de los que van a conducir, que no sean morituri por beber alcohol y correr demasiado.
Supongo que las autoridades eclesiásticas aplauden de buena gana todos estos raros rituales, pues nunca se les ha oído queja. Pero, si esas son sus soluciones para tráfico y fútbol, permítannos entonces plantear serias dudas sobre su capacidad para objetar cuestiones morales a leyes del Estado y asignaturas de la escuela.


(Aquí me las den todas, 05-10-08)

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