domingo, 12 de octubre de 2008

La picota en Piloña


Ya decía Groucho Marx eso de que "no pertenecería a un club que me admitiera como socio". El caso es que en la España actual, nada marxista en todos los sentidos, hay dos clubes que se toman realmente mal que quieras dejar de pertenecer a ellos: las compañías telefónicas y la Iglesia Católica. Los primeros suelen amenazarte con incluir tu nombre en la lista de morosos; los segundos, aquí en Asturias, han redescubierto la picota. Así fue que el cura de Valle, en Piloña, dejó a los feligreses revueltos, aún después de mandarles ir en paz tras la misa porque hizo público el nombre de dos hermanas que apostataron. El relato de ellas y el de los vecinos coincide en que el párroco cumplía órdenes del Arzobispado, aunque después él lo haya negado. Y es un alivio, porque cumplir órdenes era la defensa de los cobardes en el juicio de Nuremberg.
No, el señor cura lo hizo por la pasta. Así lo cuenta, que no era cuestión de darle a Dios lo que fuera del César o viceversa, y como se dieron de baja, que no fueran a pedirles la colecta para decorar la iglesia a las dos descarriadas. Algo poco probable ya que las hermanas ya no viven allí.
Sea por no pasar mal el cepillo o por el Arzobispo, queda por saber si la iglesia asturiana ha encontrado un nuevo pecado que añadir al original, y que exige penitencia a los padres por lo que hagan sus hijos. Asi, la madre de las apóstatas, que sí es devota, tuvo que sufrir el escándalo público por la soberbia de los señores clérigos. Y es que para ellos la caridad bien entendida empieza y termina con ellos mismos.



(Aquí me las den todas, 12-10-08)

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

(no me preguntes: di Derecho Canónico... en el Colegio)

Lo que ha hecho el sacerdote invalida la misa desde una perspectiva "leguleya" según recuerdo. Una vez Ite Misa Est, o espera al domingo siguiente (que podría hacerlo, esa es la putada) o tiene que repetirla.

Suena a "seño, mira ésta" de todos modos.