martes, 7 de octubre de 2008

Tolkien y el franquismo



Es más que conocida, al menos entre los que se han interesado por el personaje, la carta que Tolkien envió a los nazis cuando le preguntaron por sus orígenes arios. Un ejemplo de honradez y tino en su respuesta a las tropelías racistas que promovían semejantes monstruos. Menos conocida, también porque es menos relevante, es la actitud de Tolkien ante el franquismo y la Guerra Civil española.

Es posible encontrar los mínimos pero definitorios datos al respecto es el libro Tolkien: Hombre y mito (editado en España, por Minotauro) de Joseph Pearce que, en la edición de 2003, aparecen en las páginas de 85 a 88. Se refiere a un episodio en su célebre tertulia de los Inklings, con la llegada del poeta católico Roy Campbell (que dice que con su estatura y sombrero le recordó al Aragorn que preparaba para su Señor de los Anillos), recién llegado de España donde se había alineado claramente a favor de Franco. En ese primer encuentro Tolkien asistió al choque de trenes entre Campell y C.S. Lewis. Campbell convertido al catolicismo en España eligió bando cuando vió arder iglesias; Lewis le recriminó "el modo en el que mezcla catolicismo y fascismo". A Tolkien le parecieron acusaciones injustas. "Nada es un mayor tributo a la propaganda roja que el hecho de que él (que sabe que en todo lo demás son metirosos y fuerzan la verdad) cree todo lo que se dice contra Franco y nada de lo que se dice a su favor", respondía Tolkien a las críticas de Lewis. En aquel entonces, según recoge Tolkien, Campbell decía haber empuñado las armas e, incluso, haber formado parte de "el camión de la compañía que persiguió a los rojos desde Málaga"; después negaría su participación en la guerra aunque flirteó con el fascismo en los años 30, lo cierto es que siempre fue un conservador católico que se horrorizó ante el auge nazi en la IIGM.


¿Y Tolkien? Casi se podría decir lo mismo. La carta contra los nazis es un prueba evidente de su desprecio por el racismo. Otra cuestión es que tuviera ideas conservadoras, claramente opuestas al comunismo, y que en la guerra de España se dejara seducir por el halo de cruzada que tan presta le dio la Iglesia Católica. No fue el único, otro intelectuales británicos, opuestos al fascismo alemán e italiano, vieron la sublevación española como un pecado venial contra el que no era necesario ser tan contundente o, al menos, que no era peor que los peligros de "la horda roja".



No resulta nada nuevo hablar de la profunda fe católica de Tolkien y de su influencia en su obra (Hay un magnífico artículo que se recoge íntegro aquí, y del que publicamos un reportaje hace tiempo en La Voz). Tolkien vivió el catolicismo como una prueba de resistencia de su madre, que al convertirse lo perdió todo, sus relaciones familiares y se mantuvo firme pese al rechazo social. Eso son cosas que no se olvidan. La escasa beligerancia de Tolkien contra Franco se explica por motivos religiosos.





Ahora bien, ¿no fue Franco un fascista? La respuesta corta es sí. La larga es sí pero no. Seguramente a Franco la pureza racial, el saludo romano y otras zarandajas le importaban un bledo, al menos al lado de contar con el apoyo de la Iglesia para hacer una cruzada. Eso sí que le ponía. Pero no deja de ser cierto que sin el apoyo alemán e italiano no hubiera ganado la guerra; y que hasta muy adelantada la guerra mundial, la pátina fascista le pareció más ventajosa que un lastre. No se puede olvidar que Serrano Súñer sí era un fascista convencido que gozó de buenas relaciones con los nazis y que tuvo mucho que ver en el envío los españoles exiliados en Francia a los campos de exterminio, sobre todo a Mauthausen. El disfraz fascista dejó de interesarle a Franco al acabar la IIGM y durante un tiempo, tras la victoria de los aliados, pensó que iba a pagarlo realmente caro. No fue así, por desgracia, y pudo probarse el disfraz de autoritario líder enérgico de un país de burros a los que no se les puede dar libertad. Le funcionó de maravilla, casi 40 años. Qué pena que lograra engañar a tantos, Tolkien incluído.

7 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Tolkien era un mermado, y su talla intelectual, cuanto más estudio su trabajo, se me hace más pobre. Un día le olió un pedo a rosas y el resto es historia. Una de las más tristes para la literatura, eso sí. Le debemos mucho, le debemos que se lea gracias a él. Más o menos tanto como a El Código Da Vinci.

No te engañes, tú. Si Tolkien hubiera tenido alguna gota de sangre en las venas en vez de tanta horchata, habría apoyado activamente al tirano, y después de muchos años también se habría "arrepentido" de los campos de la muerte como tantos otros. Pero nunca se "arrepintió" de decir que los irlandeses olían mal y no estaban capacitados para aprender a poco más que leer y escribir; y menos aún de haberlo publicado. Manda cojones, humillar en público a gente a la que has robado sin pudor.

Lo único que puedo decir en su favor en este tema es que, probablemente, la falta de arrojo para terminar sus investigaciones y su abulia absoluta le impidieron lo primero y, por lo mismo, ser un facha activo como el otro.

Esto también lo aprendí en las hagiografías de Minotauro, haciendo mi tesina, que conste.

Small Blue Thing dijo...

Y otra cosa: repasate lo que hizo Franco con los gitanos. Que no nos acordamos nunca.

Lordo dijo...

Joer, Pitu, sabes que respeto tus opiniones pero un mermado... Se puede disentir políticamente (y religiosamente) de un autor y encontrar buena su obra. A mí me parece muy buena por muchos motivos que no me caben aquí. En todo caso, en lo de los gitanos tienes toda la razón.

Small Blue Thing dijo...

nonononono, mermado intelectual. Lo otro lo flipé después, cuando empecé la investigación.

Supongo que será porque a mí me lo colocaron al revés: con 12 años flipé con Enya, a los 17 leí el Hobbit que sí me gustó, pero no tanto como lo que escuchaba en aquel momento, con 19 me sabía el Ciclo del Ulster... y con 23 añazos leí ESDLA. Y cada página iba diciendo "¿¿¿pero será posible, el tío????".

... aparte de que jamás me ha parecido algo bien escrito.

Ahora, que Dios le bendiga muchos años por todos los que hicieron la aventura "al derecho" ;DDDD Pero insisto, si gracias a Dan Brown la gente va a los museos, que Dios le bendiga igualmente. No hay una sola parrafada de Tolkien, UNA SOLA, que alcance la brutal belleza de los lamentos de Deirdre o Fionnguala. Y de la Creación del Mundo por madre Dánu ya ni menciono, que son las dos de la mañana :'''')

Andrés dijo...

Me he quedado pasmado con el interminable número de lugares comunes de artículo y comentarios, pero ando corto de ganas de discutir. Sólo entro aquí para, sin quererlo, amargaros un poco el día: lo de Tolkien es casi anecdótico -si bien es absolutamente cierto que apoyó a Franco, desde luego-, personajes de la talla de Ortega, Benavente, Marañón, d'Ors, Pérez de Ayala, Azorín, Gómez de la Serna, Zuloaga, Esteban Terradas, Gómez Ulla, Zaragüeta, García Morente o Manuel Machado (entre cientos) apoyaron explícita e implícitamente a Franco y su régimen. Por algo sería, obviamente. Un saludo.

Lordo dijo...

Pues explícanos el algo ese, anda.

Anónimo dijo...

de la talla de Ortega, dice! mediocres...