jueves, 13 de noviembre de 2008

Pasatiempo

Como su novia se retrasaba, decidió hacer tiempo mientras la esperaba en el portal. Logró hacer tanto que al poco comenzó a sobrarle y consiguió cambiárselo por caramelos a unos niños que jugaban en el parque y que así pudieron llegar un poco más tarde a casa. Un anciano, tan rico como malvado, le propuso comprarle algo de todo ese tiempo a cambio de mucho dinero. “No, no, caballero. Usted se equivoca”, le respondió. Llamó al timbre para que ella bajara y todo se disolvió.

1 comentario:

El que dice ¡Ni! dijo...

Me gustan estas historias cortas (como las del billete de 500). Un saludo.