domingo, 14 de diciembre de 2008

Colgar tontos


Al escuchar a Fraga decir que habría que ponderar a los nacionalistas colgándolos de algún sitio no pude evitar pensar que también habría que colgar a los jerarcas franquistas que aún siguen por ahí. Me refiero a colgar sus currículos detallados en internet, no me entiendan mal, ni tampoco busquen esa acepción de la palabra en el diccionario de la RAE que todavía no está, pero todo se andará. Vamos, que debería ser de dominio público la rocambolesca trayectoria de tanto facha y tanto verdugo de la dictadura que se reconvirtió de la noche a la mañana en demócrata de toda la vida. Y no, en eso no somos todos iguales.
Al escuchar a Joan Tardá balbucear sus referencias a la Guerra de Sucesión para esconder la mano después de haber tirado la piedra gritando "muera el Borbón!" también yo tuve pensamientos de muerte. ¡Muera la nación!, no me entiendan mal, que se acaben ya los usos políticos de entelequias abstractas. Hagamos una Europa de ciudadanos individuales en la que cada cual pueda fraguarse su propia identidad a gusto, tomando de aquí y de allá lo que le venga en gana y le siente mejor con un único límite: no hacer a los demás lo que no quisiéramos que nos hicieran a nosotros.
Al escuchar al alcalde de Getafe, Pedro Castro, preguntarse por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota al PP yo también empecé a reflexionar sobre la estulticia y el sentido de los sufragios. El hombre ha pedido perdón y hay que dárselo pero, entiéndanme bien, ¿por qué seguimos votando a tanto tonto de los cojones?



(Aquí me las den todas 14-12-08)

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