domingo, 21 de diciembre de 2008

Emprendedores mendigos


La patronal asturiana no fue muy original en sus críticas a los presupuestos del Principado, que se presentaron estos días. "Demasiado gasto social", vinieron a decir, porque es época de vacas flacas y se fomenta, aseguran, "la cultura de la subvención". No es original porque las mismas críticas ya se escuchaban en años de bonanza cuando, si no orégano, todo el monte era ladrillo y hormigón; y daba gusto oír las alabanzas a la libertad del mercado. Eso se acabó, y aunque los empresarios no quieren gasto social, lo reclaman con vehemencia para sus privadas actividades. Los banqueros están gozosos de poder tapar con nuestros impuestos los agujeros de paraísos fiscales donde no se cobran. Los constructores quieren ahora viviendas protegidas, y con la misma cara con que nos piden "un paréntesis" en las leyes del mercado, reclaman además, facilidades para despedir a los trabajadores.
Cero emprendedores, todos son ahora cultivados seguidores de la subvención, a la que rinden culto. Unos culturistas de la ayuda pública, dispuestos a mandar gente al paro de mil en mil, pero sin tocar un asiento del consejo de administración. Todavía hay clases.
No digo yo que no haya que ayudar un poco si está tan mal el panorama, pero sería de desear un poco de humildad a los pedigüeños, que nunca los mendigos soberbios se llevaron mucha limosna. Porque los fondos públicos los aportan los curritos, y no los ejecutivos que saben evadir muy bien su pecunio. Y por eso debemos exigir al Estado que no ofrezca nada a quien no acredite que mantendrá el empleo.



(Aquí me las den todas, 21-12-08)

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