jueves, 11 de diciembre de 2008

En mi nombre no


¡No en mi nombre! gritábamos cuando estaba a punto de empezar la Guerra de Irak y algunos, muchos, ya adelantábamos que sólo iba a traer horror y desolación. Piqué se enfrentó hace poco a unos estudiantes (unos maleducados, otros no) fingiendo pasmo por las torturas de Guantánamo, "Como usted es muy clarividente, seguro que en febrero de 2002 usted habría sabido lo que iba a pasar en Guantánamo después. Seguro que si usted hubiera estado en mi sitio, lo habría sabido", retaba el ex-ministro. Pues sí, era bastante previsible.


Lo peor es que ahora que empiezan a revelarse las pruebas de complicidad en este crimen, el PSOE está dispuesto a echarle un capote a Aznar. Ayer Moratinos salvó lo que pudo del compadreo popular con los vuelos a Guantánamo. Lo hizo tan bien (tan mal, en mi opinión) que hasta recibió aplausos de la oposición.


En el debate de la semana pasada la carcundia osciló entre dos posturas. Una escurrir el bulto, otra decir que la mayoría de los vuelos se realizaron bajo mandato socialista. Ambas son de una hipocresía espeluznante. ¿Estaban mal los vuelos o no? ¿Están mal sólo si se hacen en las legislaturas de ZP? Lo mismo les da que les da lo mismo.


Peor, en todo caso, es lo que ha hecho ahora el Ejecutivo de ZP, que no ha afrontado este asunto (que atañe a un crimen de guerra, a la tortura, y violaciones de los derechos humanos) con valentía. Hoy tengo que decirles que no cuenten conmigo. En mi nombre no. Se lo digo al revés que hace unos años, porque ahora parece que sólo lo entienden al revés.

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