viernes, 12 de diciembre de 2008

Enfermeras, sólo


Como libertino que soy aprecio el fetiche de las enfermeras sexys aunque no es que sea uno de mis predilectos. Bonitas fantasías con uniformes, aptas para placeres solitarios o compartidos si hay compañía dispuesta. Pero hasta ahí.


La hipocresía de nuestras instituciones --desde el Ejecutivo al Judicial-- respecto al sexo es ya ridícula. Así, mientras en el Congreso todos se muestran encantados de conocerse pidiendo que haya menos anuncios de prostitución en la prensa, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía avala que unas enfermeras tengan que vestir falda obligatoriamente para trabajar. En fin, si algún día yo tengo que ir a un hospital lo único que deseo es que el personal médico y de enfermería esté bien formado, descansado y dispuesto a diagnosticarme con diligencia. Me da absolutamente igual que las chicas vayan monas o que los chicos sean tan bellos como los protagonistas de Anatomía de Grey. Hasta donde se me alcanza, al trabajo se va a trabajar; y lo mejor es hacerlo cómodamente, con el atuendo más apropiado para moverte con libertad y sin problemas.


Las enfermeras sexys para la fantasía, que yo para la realidad sólo quiero enfermeras profesionales.

1 comentario:

Velda Rae dijo...

A veces, no me digas que no, tenemos unos jueces que en lugar de justicia imparten clases prácticas de la teoría del absurdo.