domingo, 28 de diciembre de 2008

Hampones con corbata


Cuenta Roberto Saviano en Gomorra cómo buena parte de los mejores vestidos de la alta costura italiana se confeccionan en talleres clandestinos controlados por la Camorra; sus condiciones para el negocio son inmejorables: salarios minúsculos, materia prima de calidad, ningún tipo de derecho laboral, e inexistentes engorros en trámites administrativos. Es el sueño neoliberal, y tanto es así que un día la mafia decidió dar un paso más en el negocio y empezar a vender por ellos mismos la ropa de marca. Son falsificaciones verdaderas porque su calidad, confección y procedencia son exactas al original y sólo la etiqueta es un apaño.
La delgada línea que separaba los maravillosos beneficios del capitalismo financiero y eso que la gente corriente suele llamar crimen está a punto de borrarse gracias a este tirar de la manta en que se ha convertido la crisis mundial. El fraude de Bernard Madoff inquieta a los mercados por la alcurnia de sus víctimas pero a los demás nos atemoriza el nivel de sus cómplices. Cada nueva caída, cada escándalo de esta crisis, demuestra que en un sistema económico tan desregularizado como el que padecemos, los reguladores o no cumplen o colaboran con los estafadores.
Saviano relata la metamorfosis del clásico padrino en hombre de negocios; queda por narrar cómo es que los más reputados ejecutivos con mano en las bolsas internacionales se fueron convirtiendo en matones del hampa. Ya sólo les queda pegar tiros, los sueldos de miseria y trabajos de esclavitud hace tiempo que los consiguieron.


(Aquí me las den todas, 28-12-08)

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