martes, 2 de diciembre de 2008

Iconos


El caso es que en la Feria del Libro de Guadalajara (México) se celebraba un homenaje a Carlos Fuentes y, cuando le llegó el turno de palabra a Gabriel García Márquez, el nobel optó por guardar silencio y saludar a la concurrencia. Fuentes se río y se tapó los oídos para no oír ese silencio. La cámara captó ese instante, parecido al de los tres monos sabios, pero con dos escritores, uno que sólo dice con las manos y otro que las usa para no escuchar lo que no se dice.

En El País ofrecen un artículo tratando de explicar la renuencia de Gabo a hablar en público, que dice que para eso escribe, para no hablar. Sin duda el colombiano está de vuelta de todo, ya es un nombre inmortal y todo se la pela; es un prejuicio nuestro tiempo pensar que los grandes talentos tienen que ser majos. No es verdad.

Pero a mí lo que me importa es la imagen, el icono de esa foto, que auguro triunfará en camisetas, posters, y pegatinas, incluso en un futuro en el que ya nadie sepa quién coño eran esos dos.

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