viernes, 23 de enero de 2009

Citar con predicamento


La trama de espionaje en Madrid sólo acaba de empezar. Queda esperar alguno de los muchos finales posibles, pero todo indica que nos hará reir el final de esa espera(nza). De momento, es más que sintomático que la primera reacción pepera fuera la de tirar balones fuera, urdir una nueva conspiración, por lo demás poco original. En este PP todo lo que pasa tiene su origen en las malas artes de Rubalcaba.


Sobre las conspiraciones recomiendo leer Amos del mundo, de Juan Carlos Castillón porque lo cuenta de manera amena y erudita. Al final todas las conspiraciones responden a un intento de explicar, rehuyendo responsabilidades propias, los cambios de un mundo nuevo que no nos gusta. En el PP harían bien en sentarse de una vez a pensar qué quieren ser, despojarse de lastres del pasado y dejar de marear la perdiz con cuitas internas.


Un lastre fundamental es Aznar a quien le ha dado por citar a Churchill para hacer el ridículo con argumentos de autoridad en la despedida de Bush. Hay otras citas del líder británico que vienen más a cuento. Sobre todo esa de que los de los otros partidos son adversarios porque los enemigos están en el propio. O esa otra, que a mi me encanta, de "quien habla a mis espaldas, mi culo contempla". Me puedo tirar el moco de hablar de Churchill con más predicamento de Aznar porque, por lo menos yo hablé una vez con la familia.

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