domingo, 25 de enero de 2009

Del tiempo de los caballos

La toma de posesión de Obama en Washington, vista desde el espacio.

Estados Unidos no es un país moderno, al menos no el sentido que le otorgamos a esa palabra a este lado del Atlántico. No pueden serlo, y además se contradicen con el espíritu práctico que se le supone a la idiosincrasia americana, cuando hay que esperar dos meses para que se produzca el relevo presidencial después de las elecciones. La norma que nos ha hecho tener que aguantar a Bush dos meses más de lo debido se remonta a los tiempos en que el caballo era el medio de transporte más rápido. Por respetar más la tradición que la eficacia ha habido, por ejemplo, 60 días más para la tortura en Guantánamo.
No todas las tradiciones son una lastre, por supuesto. Daba gusto oír a Obama en campaña y en su toma de posesión. Se nota que es presidente de un país en cuyas universidades se estudia retórica y la mayoría de los que se dedican a la política se han batido el cobre en discusiones públicas desde la High School . Además, Obama pudo cerrar su discurso con una emotiva cita de George Washington, ¿podríamos oír aquí algo parecido?
Desde luego, apenas hay dónde mirar en la reciente democracia, en la que ha habido de todo menos buenos oradores. De la dictadura mejor ni hablar, porque parece que buscaron al tonto de cada pueblo para ofrecerle el cargo de procurador. ¿La república? Todavía hay quien, al oír mentarla, pierde el don del habla para echar espumarajos por la boca. Qué pena que sea tan difícil encontrar referentes, pero es que en España pasamos de ser vetustos a directamente postmodernos.


(Aquí me las den todas 25-01-09)

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