lunes, 16 de febrero de 2009

El desencanto

Con La Hora Chanante vivíamos mejor.





Y éramos más jóvenes.

1 comentario:

Odysseo dijo...

Qué brillante resulta el humor chanante como metáfora paródica de la realidad presuntamente 'seria'; esta alegre y colorida tonada con edificante mensaje es igual de grotesca que el discurso navideño de Carlanga (De Ferst) contrastado con la coyuntura patria circundante. Con la ventaja, en el primer caso, de ayudarnos a soportar el corte de digestión permanente que propicia nuestr@ clase gobernatriz.