domingo, 15 de febrero de 2009

La mala herencia



Tienen razón en el PP cuando les sube la indignación y proclaman que la mayoría de sus militantes son gente honrada. La pierden cuando, en vez de cortar por lo sano con las manzanas podridas, les puede el infantilismo de volver a la conspiración --otra vez con jueces y políticos y policías-- para tratar de tapar sus propias vergüenzas. Esta cúpula popular no vale. Lo demuestran cada día a pesar de que les han dado más de dos y de tres oportunidades. El PP se enfangó de buena gana los últimos cuatro años en una paranoia mediática que sólo produjo mala baba y no tenía más objetivo que salvar la pésima actuación de Aznar en los días que pasaron del 11 al 14 de marzo de 2004. Tras estrellarse en aquellas urnas, y cuatro años después en la siguientes, Rajoy se puso gallu dos o tres veces, pero anda en un gallinero demasiado extenso; y cuando le han venido mal dadas de nuevo ha vuelto a calzarse la cresta del victimismo. Prueba de que sufren un lastre que se remonta a muy atrás es que las imágenes de archivo que muestran a los implicados en la trama de corrupción son de la boda imperial de Ana Aznar en el Escorial, con los presuntos de hoy en aquel desfile ridículo de pamelas y tacones. En plena crisis económica es inmoral que la oposición pierda el tiempo en sus cuitas internas, pero eso no es culpa de nadie más que de ellos mismos, que para cada problema tienen una conspiración de repuesto. Claro que, de la crisis, ¿qué van a decir? Si la causa es el neoliberalismo conservador; otra mala herencia de la que no saben desprenderse.


(Aquí me las den todas, 15-02-09)

1 comentario:

木村拓哉Jason dijo...
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