miércoles, 25 de febrero de 2009

La venganza en raciones individuales

Demasiado tarde comprenderemos que en España hemos llegado a confundir la compasión con las víctimas --del terrorismo o los psicópatas-- con la renuncia a pensar fríamente las represalias legales que merece un crimen. Los pobre padres de Marta del Castillo andan pidiendo la cadena perpetua creyendo que efectivamente significa una reclusión vitalicia. Y no es así. Comprendo su dolor, pero hasta ahí. No estoy dispuesto a renunciar a logros cívicos como la reinserción de los delincuentes o los juicios justos por horrendos que sean los crímines. Claro, a mí no me afecta directamente.


Si mataran a mi hijo no dudeis de que desearía la muerte de sus asesinos. Pero yo no me pararía en la pena capital o la cadena perpetua, se me ocurren miles de refinadas torturas que aplicaría con celo a los culpables para prolongar su agonía durante mucho tiempo. Otra cosa es que jamás se me ocurría pedir al Estado que cumpliera esa venganza por mí, además no tendría gracia.




¿Qué pasa cuando alguien decide tomarse la justicia por su mano? Lo acabamos de ver en el País Vasco. Un hombre que se pasó la noche a la intemperie después de que el último atentado le reventara su casa, apaciguó su furor a golpes contra la Herriko Taberna más cercana. ¿Qué quereis que os diga? No podemos aplaudirle pero tampoco se le puede equiparar con quienes planean durante días y meses incendiar la sede de un grupo político rival, o peor aún, volarle la tapa de los sesos a otra persona. Al menos, este hombre hizo lo que le pedía el cuerpo y no salió a organizar manifestaciones para exigir al Gobierno que entre con excavadoras en las casas de los familiares de etarras. Tuvo huevos de vengarse el solo, que pague por lo que hizo y no más. Es obvio que no es un peligro para la sociedad. Quienes tratan de que renunciemos a la libertad por seguridad, sí.

1 comentario:

El que dice ¡Ni! dijo...

Ese hombre no es una amenaza para la sociedad, como bien dices, lo que lo diferencia radicalmente de aquellos a los que atacó. Creo que se puede comprender su reacción.

Hay una dirección donde se han movilizado para ayudarle: http://justicierolazkao.blogspot.com/

Lo que no he conseguido encontrar es por qué las cámaras estaban ya allí esperándole cuando él llegó con la maza.