martes, 28 de abril de 2009

El 23F y el resto del calendario

Gracias al Día del Libro cayó en mis manos el nuevo de Javier Cercas, Anatomía de un instante, que se adentra en los entresijos del golpe de Estado del 23-F y que tanto el autor como los editores tuvieron el buen gusto de no sacar a la venta en ninguna efeméride. Anatomía de un instante no ofrece ningún dato especialmente relevante ni novedoso, casi todo ha sido publicado ya y el autor es lo suficientemente honesto para advertir que sólo se limita a especular cuando se dispone a hacerlo en alguna página. No es rigor un libro de historia, cuadra mucho mejor si lo denominamos ensayo, que es en todo caso el género literario más logrado de nuestra época. Cercas se demora en el gesto, en el de las tres personas que se mantuvieron sentadas cuando los golpistas ordenaban tirarse al suelo; en la narración se sirve del play y del stop porque vuelve sobre las imágenes grabadas por TVE como eje del relato. En la página 272 la historia se vuelve redonda (o triangular o hexagonal) y creo que deja ver un atisbo de la novela que --como cuenta en el prólogo-- tenía pensado escribir en principio antes de decidirse por este formato, yo creo que con acierto.






Este es un montaje muy breve de algunas de la tomas a las que Cercas le dedica más espacio. El autor advierte de que muy poca gente ha visto la alrededor de media hora que comprende el metraje completo, no por ninguna conspiración, sino por burocracia. Lleva meses que RTVE le haga llegar una copia al particular. Precisamente (y aunque el autor juega y se burla un poco de la numerología en uno de los mejores chistes del libro) este tomo viene a dejar en su justa medida a cada uno de los implicados. Los héroes también cometen tropelías, los villanos también demuestran valor. Parece que nadie de entre los que vivieron aquella hora podría tirar la primera piedra en la lapidación de los cobardes. Pero eso seguramente también se sabía ya. No, Cercas no viene a contar nada nuevo sino otra cosa, un nuevo punto de vista. Y así lo recogió la prensa en el lanzamiento del libro.



Anatomía de un instante quiere huír de la hagiografía monárquica en la que cae el relato oficial del golpe y también del papanatismo puritano de una izquierda perroflauta a la que gusta dictar sentencia para la historia desde su torre de marfil sin que nadie les haga caso. Cercas recuerda que fue a la universidad la tarde del golpe buscando unirse a las barricadas de la resistencia y no encontró a nadie, pide que juzguemos el 23f por el resto de días que lo rodeaban en el calendario de 1981. Eso sería más justo. Es falso el dilema de transición o ruptura, se hizo lo que se pudo en medio de terribles presiones y lo cierto es que nadie consiguió lo que quería. No desde luego los vencidos de la guerra, que perdonaron más allá de lo imaginable a los asesinos. Pero tampoco los vencedores, que han ido contemplando entre la estupefacción y la vergüenza como a la España real le importa menos que un pimiento su ideal de patria mística y guerrera.



Pero yo ni siquiera recuerdo aquella noche, menos que a Mazinger Z, del que sólo tengo retazos de memoria. Coincido con Cercas en su honesta petición de juzgar la valentía de los que sacrificaron casi todo lo que defendieron durante su vida para ganar la democracia real que se logró en esa década. Quiero juzgar el pasado en su contexto, pero sobre todo porque quiero tener las manos libres para moldear el presente y el futuro. Quizá mañana, o pasado mañana, pero quiero que alguien tire la primera piedra.

2 comentarios:

José Luis dijo...

Interesante, habrá que hacerse con él. Ya me contarás como pone a Suárez.

Lordo dijo...

Como "un político puro", para bien y para mal.