domingo, 12 de abril de 2009

Tambores para Sinde


No ya días, siquiera horas o segundos. Habría que contar por milésimas las 100 que se le concedieron de gracia a Angeles González-Sinde desde que la nombraron ministra de Cultura hasta que le lloviera un chorreo de críticas por su oposición al libre intercambio de archivos en internet. Pero es lo que tiene la red, que es casi instantánea, vayan tomando nota. Las descargas, mal llamadas piratas si no hay ánimo de lucro, están aquí para quedarse. Los tribunales acabaron con Napster, pero tendieron un alfombra al e-mule. Dos refranes sirven aquí: otro vendrá que bueno me hará, y no se debe escupir contra el viento. Se comprende el terror de los desbordados por los avances tecnológicos pero haríamos mal si a la compasión por ellos no le sumamos un poco de pedagogía; es un grave error ver un enemigo en un herramienta que bien aprovechada sólo puede traer beneficios. Los problemas del cine español --que apenas encuentra sitio en las salas por un sistema abusivo impuesto por las distribuidoras de superproducciones-- no se deben a internet. En el top manta arrasará Bisbal y bodrios melódicos, pero no se vende a Beethoven ni a Jimi Hendrix. Un libro descatalogado se mantiene en un limbo inalcanzable para los lectores porque una legislación de propiedad intelectual obsoleta impide que se reedite y también que se distribuya libremente. Yo sí le daré cien días a Sinde, pero le aconsejaría mirar a Buñuel, que si ponía los tambores de Calanda como banda sonora de sus películas era por amor al terruño, sí. Pero también porque sus redobles no pagan derechos de autor. Tam, tam.

2 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Coñe, creo que sólo somos tú y yo los que vamos a dar los 100.

Lordo dijo...

Sí, sólo tu y yo.