martes, 19 de mayo de 2009

Los huevos de capitán de las sardinas


Mucho antes del manda huevos, incluso del viva honduras, Trillo ya apuntó maneras de su peculiar forma de entender la ética política. Fue en el ahora lejano 1997, en la primera legislatura de Aznar, cuando Trillo era un reluciente presidente del Congreso. Se vivía entonces una minicrisis pandémica por culpa de un brote de meningitis, que no fue ningún drama general, pero que llenó los ambulatorios de padres angustiados reclamando una vacuna. Mientras el Gobierno llamaba a la calma y destacaba que las vacunas sólo debían aplicarse a grupos especiales de riesgo, Trillo usó su coche oficial para ir a buscar unas cuantas para su progenie. Por la minicrisis hubo un miniescándalo, pero no fue ningún drama general. Aznar & Cia vivían los primeros años de su luna de miel con el electorado, antes de que ni el petroleo de Irak, ni el del Prestige en Galicia enturbiaran su marcha triunfal para sacar a España del rincón de la historia.


Viene esto al caso de la sentencia por las identificaciones de los militares muertos en el accidente del Yak-42, y la correspondiente espantada del ex ministro, para quien la cosa nunca fue con él. Trillo es de los que cree que un cargo tiene ventajas (colar a la familia en la búsqueda de vacunas), pero reclamar responsabilidades es una desvergüenza propia de rojos y gente de mal vivir.


Pero es que Trillo aquí no se ha portado como la gente de bien, de buena familia. No se puede estar todo el día envuelto en la rojigualada, calcando la bandera más grande del Estado en plena plaza de Colón como si eso fuera el máximo del patrotismo; cuando a la hora de verdad, cuando mueren soldados españoles se la pela dar el brazo o la pierna de uno por otro. Que son nuestros muertos, oiga. Quizá le guste poner coronas en la tumba del soldado desconocido, pero no haga un nicho así de cada uno de nuestros militares. Un respeto.


La sentencia condena a un general y Trillo no se da por aludido. Se queda en capitán, capitán de las sardinas, cobarde, gallina, que se coman otros los marrones. Manda huevos sí, hay que tenerlos cuadrados.

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