jueves, 14 de mayo de 2009

Rajoy no puede


No, ni con cuatro millones de parados, ni con los nacionalistas en contra del Gobierno, Rajoy no es capaz de ganarle a Zapatero un debate. Ni en el congreso, ni en televisión. Nada. Y teniendo en cuenta lo mal orador que es el socialista, es algo que tiene una especie de mérito oscuro.


Podrá contentarse Rajoy con la soledad del PSOE en el parlamento pero será pan para hoy y esquizofrenia para mañana. Si los nacionalistas --especialmente el PNV, pero también CiU-- le han cogido tirria a ZP es porque el PSOE ha demostrado ser el único partido de ámbito nacional que puede gobernar en el País Vasco y en Cataluña; allá donde el PP es un grupo marginal. Sí en el País Vasco se ha llegado un acuerdo con ellos, los mismos que sólo hace unos meses acusaban a los socialistas de alta traición y de estar conchabados con ETA. No se puede sostener que, en parte, la crisis se debe a que "hay menos España" y recoger gozosos puestos en diputaciones y presidencias de parlamentos de la mano de tan pérfidos sustraendos.


No gana Rajoy quizá porque le pilló fuera de banda la avalancha de propuestas del PSOE, unas mejores y otras peores, pero tangibles. Rajoy se escudó en su supuesto plan anticrisis, ese que los diputados socialistas no saben leer. Desgraciadamente para el líder conservador la mayoría de los españoles sabemos muy bien que la m con la a es ma; aquí está el famoso plan, vácuo, nulo, sin sustancia, mera retórica. No extraña que el líder popular no quisiera leerlo en el congreso.


Y no podría ser de otra manera. El PP propone más liberalismo, bajada de impuestos, si no abaratamiento del despido sí una nueva modidad de contrato con menos derechos para los trabajadores y que haga gaseosa el culo de la patronal. Pero si quieren experimentos así, en su casa, o en su culo, no en el nuestro. El liberalismo --o el neo, o su versión más radical, pero el liberalismo-- no puede ser solución a la crisis porque es su causa directa. Para ofrecer algo nuevo, la derecha (la española, pero también la europea) tendrá que reinventarse, olvidar la superstición de "la mano invisible del mercado".


O no, puede jugar otra baza, la del terror, la de la xenofobia culpando de nuestros males a los otros, ofrecer seguridad para "la gente normal" a cambio de perder libertades que primero pagarán los extravagantes y, al final, todo el mundo. Pueden probar, pero les aseguro que eso ya se ha hecho, se llamó fascismo y terminó con una guerra mundial.

3 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

No se llamó, se llama.

Escribano dijo...

A mi parecer, había empezado con energía, pero le pudieon los nervios. Lo más interesante del debate, fue presenciarlo con la ventana de Twitter a un lado, para ver los comentarios que iban dejando. Anímate con Twitter, que tendrás muchos followers.

Twitter twitter Follower, Twitter follower, Twitt..

El que dice ¡Ni! dijo...

Me parece un gran análisis el que has hecho. Argumentado y preciso. En el fondo de la cuestión, creo que si ambas partes no juegan bien - y limpio - la parte que les toca, la situación seguirá igual y todos saldremos perdiendo, independientemente de con quién estemos de acuerdo. Necesitamos otra oposición, con ésta no vamos a ninguna parte. O eso o apadrinamos un Rajoy para que vaya a un curso de negociación.