viernes, 29 de mayo de 2009

Traición subconsciente



Algún día (por qué no hoy) habrá que empezar a hablar en serio del grave problema y desorden psicológico que sufren respecto al sexo buena parte de los sacerdotes católicos y la práctica totalidad de la jerarquía eclesial. El cartel de ahí arriba era una chanza para burlarse de la demagógica campaña contra la reforma de la ley del aborto, pero la realidad supera tristemente a la parodia: primero cuando Cañizares considera menos grave follarse a niños que tomar la píldora anticonceptiva; y después que desde Alfa y Omega se hagan los graciosos banalizando la violación con la excusa de que, según ellos, ahora se banaliza en sexo.


Lo primero que se me ocurre es que le traiciona el subconsciente, porque lo piensan realmente. Al fin y al cabo son los mismos que tardaron minutos en expulsar a un cura que se reconoció homosexual, es decir que le gustaba yacer con hombres hechos y derechos por propia voluntad de ambas partes, mientras que escondían de la justicia terrenal (la única, por cierto) a quienes preferían a los párvulos.


Esto pasa por formar a sacerdotes desde muy jóvenes en los seminarios en un ambiente opresivo y enfermizo, en el que se ve al sexo opuesto como fuente de pecado y aberración demoniaca. Pasa que al hacerse hombres esta gente --salvo los que llevan con hipocresía pasión con barragana, y yo conozco a alguno-- llega con un cacao mental muy grave a sus parroquias, incapaces de comprender el mundo en el que tienen que vivir. Cito de memoria y no me apetece buscar la estadística, pero desde los años 70 casi la mitad de los sacerdotes salidos de seminarios españoles han colgado los hábitos para casarse, si me equivoco que me desmientan. ¿Quién se está equivocando aquí?


Sigan así, que tienen mucho futuro.

Actualizado: ¡Uh!, sólo un par de horas de escribir esto, salta Mayor Oreja a darle la razón a Cañizares. Empiezo a pensar que la estupidez clerical es contagiosa.

(La imagen la saqué de aquí, porque la vieron aquí)

2 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

Yo no estoy tan segura de que sea patrimonio de seminaristas: entre los protestantes el sexo es condenado tanto o más; y aunque a nosotros no nos llegue, o no se hayan descubierto de golpe, los abusos sexuales entre los pastores, dentro de sus familias, son probablemente igual de numerosos.

Quizá el tema esté en concebir el sexo únicamente para la procreación: sólo los luteranos lo consideran lícito fuera de ésta.

Velda Rae dijo...

La suciedad y la perversión están en la mente del que no es capaz de vivir el sexo con alegría y naturalidad.