miércoles, 24 de junio de 2009

El negocio de la construcción (de la realidad)

Cuando Florentino Pérez* se hizo con la presidencia del Real Madrid por segunda vez me pareció un símbolo de los tiempos. El "ser superior" en opinión de Butragueño es uno de los grandes amos del ladrillo en España y se hizo con el club, la primera ocasión, en pleno auge de la especulación inmobiliaria. Que la segunda haya llegado en pleno desplome de la burbuja me parece que representa que Florentino sigue al pie del cañón, en la misma ocupación pero no habíamos sabido calibrarla bien. Es el negocio de la construcción, pero de la realidad.

Era vox populi que a Beckham lo ficharon para vender camisetas; parece que ahora a Kaka y a Cristiano Ronaldo se le contrata para lo mismo, y con un plus en el último caso si, como se rumorea, el astro portugués se traerá bajo el brazo no un pan sino a Paris Hilton. La pujante industria del cotilleo español se frota las manos. Para tanto desembolso fue necesario que la banca otorgara mucho crédito, y no lo hizo sin polémica. La gente, y algunos grupos parlamentarios, se preguntan cómo es posible que las entidades financieras ahoguen con negativas a quienes solicitan préstamos para sus pequeñas o medianas empresas mientras dicen un rotundo y multimillonario sí a la importación de futbolistas. Pobres mortales, deben de creer que la economía se basa en la compraventa de productos tangibles, que los fruteros venden fruta y los afiladores afilan cuchillos. Así nunca se harán ricos. La economía se apoya en la fantasía, en la construcción de la realidad, y si ahora ha dejado de funcionar ese castillo de naipes en el que se basaba el sistema es porque los trabajadores cobran demasiado, y además es carísimo despedirlos.



Otra cosa son los ricos, que saben mantenerse por sí mismos, y además cuentan por aquí con enormes ventajas fiscales. Pareció ayer que iba a ponerse algún límite a tanto peculio desaforado, pero en unas pocas horas, tal iniciativa se fue al garete por componendas y pactos no arreglados en el Congreso. Será porque no se entendieron con IU o porque temieron dejar de entenderse con CiU, pero en la construcción de la realidad que se va formando ladrillo a ladrillo (no soy yo, es el idioma) a medida que pasan las horas, son los socialistas los que van a quedar como los malos de la película, con un punto de cobardes y de imprudentes ante una opinión pública que en muchos casos ve como su realidad se deconstruye día a día mientras los caraduras que han llevado la economía a la ruina no sólo se van de rositas sino que las lucen entre los dientes con una sonrisa apretada y mascullan: son para comerte mejor.

Los ricos son de verdad. Aquí hay una entrada sobre una serie de fotografías de Martin Parr que los muestra en su entorno real, sin glamour, sólo con dinero. Son así, ni más ni menos, no les tengan miedo, tampoco duden de que se llevarán por delante lo que sea con tal de no perder un céntimo. Mejor que construyan la realidad contra ellos, o de frente, por lo menos. O lo harán ellos con nosotros, que ya hay quien pide que se trabaje gratis.

*Sin suspicacias futbolísticas, por favor. No soy del Madrid, tampoco del Barcelona. Mis equipos estan todos en categorías inferiores, el Oviedo, el Siero y el Tropezón de Tanos.

2 comentarios:

Small Blue Thing dijo...

El afoto ¿es de la inauguración de Pocerogrado?

Lordo dijo...

Pues en realidad es un acto benéfico en Los Ángeles...