viernes, 19 de junio de 2009

San Obama ejecutor


Hacer de la idolatría un pecado es de los pocos grandes aciertos de las principales religiones. Caemos demasiado en ese vicio con mucho de lo que rodea la Obama-manía, que todo lo llena de yes we can, o yes we Camps o, incluso yes weekend. Lo último es la anécdota de la mosca, de la que todo el mundo ha querido sacarle un poco de jugo.

Ayer se lucieron en El País tratando de hacer del episodio toda una metáfora del talante del presidente, y hasta una lección de política, digna de los consejos que daba Maquiavelo a su Príncipe. Todo el mundo puede hacer el ridículo como mejor le parezca. Eso de la foto de arriba es un efecto óptico, pero si quiere ver una aureola allá usted. Pero luego no nos pida dinero.

Por supuesto, en un concurso de gilipollas nunca se puede dar por sentado que hay un favorito indiscutible. Siempre nos sorprende alguien del todo inesperado, o no. El grupo PETA --a quien hay que agradecer únicamente que aproveche la defensa de la dignidad animal para que podamos ver algunas tetas y culos de vez en cuando, sobre todo en sanfermines-- se ha superado a sí mismo y a todos los intentos de parodia al calificar de "ejecución" (en inglés) la muerte del insecto.

Ni hagiografías ni calumnias insultantes, por favor. Recordad los líos en los que se metió el sastrecillo valiente por bordar en su cinturón "siete de un solo golpe" haciendo creer que eran hombres sus víctimas, y no moscas.

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

Con lo que ha sido PETA, tú.