martes, 21 de julio de 2009

Los Franco selenitas


¿Para qué perder el tiempo en conspiraciones sobre si el hombre llegó a la Luna? En España nos bastamos con la vida real para buscarnos historias rocambolescas que tengan que ver con los viajes espaciales. Este aniversario ha sido de mucho provecho, primero para conocer la historia --que, al menos yo desconocía-- de la estación que la NASA instaló en el pueblo de Fresnadillas para seguir la trayectoria de la nave Apollo; es de verdad muy interesante.

Gracias a esa colaboración, la agencia espacial estadounidense regaló a España no una sino dos rocas lunares, una fue a parar a manos de Carrero Blanco (el campeón de salto), y sus herederos optaron por donarla al Museo Naval. La otra cayó en manos del número uno, de Franco, y sus herederos hicieron con ella lo mismo que con el resto de bienes materiales en los que posaron sus sucias manos durante la dictadura. Quedársela.

¿Dónde? No lo saben ni ellos. El nieto Francisco Franco niega que subastaran la piedra, pero no que lo intentaran, el caso es que la roca no aparece. No es un canto rodado de un río, es un objeto muy valioso, muy escaso, y de alto interés científico.

Y digo yo que, con los precedentes que hay en esta familia con el Pazo de Meirás o el uso arbitrario de documentos en los archivos del abuelito, ¿no será ya hora de una expropiación forzosa y masiva? ¿será eso también abrir viejas heridas? No, si lo entiendo, a mí también se me abrieron las carnes cuando vi a la Carmen subvencionada en Mira quien baila. Hay que joderse.

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