lunes, 20 de julio de 2009

Ni dulce ni decorum

Dulce et decorum decorum est pro patria mori, es un verso de Horacio del tiempo de los romanos pero no fue hasta hace muy poco, apenas 200 años, cuando el concepto de patriota se estableció tal y como conocemos. El patriota de las revoluciones liberales contra el Antiguo Régimen lo era por oposición a los legitimistas que no servían a su país sino a un linaje de gandules, los que no querían el progreso de la nación sino la continuación perversa de la alianza entre el trono y el altar. Cómo se fue pervirtiendo esta palabra hasta servir de escondrijo para los crímenes más horrendos es una historia muy larga, --de cuando dejó ser dulce et decorum morir por la patria y parecía mucho más jugoso matar por ella--; de cómo el ultraconservadurismo español, un auténtico lastre para el país que arrastramos desde las cortes de Cádiz, se ha apropiado de esta palabra hasta retorcerla merecería un capitulo especial en la Historia universal de la infamia, de Borges.

Hete aquí que los de siempre (porque son los mismos los que en 1812 llamaron afrancesados a quienes querían liberar a España de todos sus yugos , los que luego la hundieron en burdas guerras por fueros medievales, después en dictaduras filofascistas, y anteayer quisieron atarla al destino de uno de los peores presidentes de EEUU) se rompen las muñecas de agitar banderas rojigualdas, se lamentan de que le himno no tenga letra y recuperan el insulto de antiespaña (con el que los nazis españoles persiguieron 40 años a todos los que se les opusieron) para cualquier propuesta del adversario. Patria, nación, España... parece que son el menú de su desayuno, comida y cena; pero a la hora de la verdad, con tal de ahogar cualquier esperanza de alejarse del antiguo régimen son capaces de mentir y vender su país. Aquí un julai de la Fundación Faes achancando la crisis española a una supuesta "burbuja de energías renovables" que en sus matemáticas de la señorita Pepis destruyen 2'2 empleos por cada uno que crean:





Definitivamente a Aznar y su banda la patria les importa un comino, a no ser que su patria se llame Murdoch.

¿Y qué más da? Total cuando la justicia les atenaza un poquito (un poquito ¿eh?) se trata de una conspiración para acabar con ellos. No hay manzanas podridas en el PP es que el resto del universo es una pomarada en descomposición. Ya casi se podían dedicar a ese negocio, el de las conspiraciones, cuatro años perdieron la pasada legislatura intentando colarnos una del 11M, y El Mundo ahí sigue aún hoy. Aprovechando la efeméride, que se unan también a la de los que niegan que el ser humano haya llegado jamás a la luna; eso les podría hacer más exóticos. Y así, de paso, podrían borrarse las huellas de la desaparición de la roca lunar que la NASA regaló a España a finales de los 60; y que Franco, paradigma de este estilo de patriotas, decidió apropiarse para sí, al fin y al cabo España era su cortijo o su pazo ¿no? Y si no puede ser para ellos, pues que no sea para nadie.

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