miércoles, 9 de septiembre de 2009

Mejor de puta madre


Que el asunto de la prostitución es un tema delicado al que, cuando te acercas, descubres que está lleno de ambigüedades es algo que lo refleja el mismo idioma en que escribo esto. Nada mejor que algo de puta madre, nada peor que te llamen hijo de puta.

¿Abolición o regulación? Yo apuesto por lo segundo, y más temiendo, como teme cualquiera con dos dedos de frente, que el debate que se ha abierto esta semana desde Barcelona, se cierre con cualquier normativa hipócrita que prohiba ejercer en la calle, llevando el comercio de la carne a oscuros lupanares clandestinos. Ojos que no ven corazón que no siente.

Regulación sí, primero porque la abolición me parece imposible, y --como en el caso de las drogas-- no hace más que llevar algo que podría resolverse en una sana intimidad a manos de la mafia. Pero además porque pienso que las partidarias de la abolición son hipócritas. He dicho partidarias, sí, es un tema que divide al feminismo. Hay un feminismo establishment que se las compone muy feliz soñando con un mundo sin meretrices porque, en realidad, abomina del sexo. No digo ninguna burrada, es el mismo feminismo que llega a pedir que se separen en la escuela a los niños y a las niñas porque se educarán mejor así que juntos; igual que el Opus Dei, porque los extremos se tocan. Y sí, es por aversión a la cópula porque, que nadie tenga que vender su cuerpo para comer de acuerdo, pero ¿y si alguien quiere vender su cuerpo para pagarse caprichos o porque le da la gana? ¿que no hay gente así? Afortudamente hay un feminismo normal, que apuesta por la regulación porque de verdad desea que las prostitutas tengan unas condiciones sanitarias y laborales dignas, y no vende moralina de propina.

Es un tema largo, pero me gustaría zanjar uno de los más usados por el abolicionismo, el de que la propia prostitución es violencia contra las mujeres. No es cierto, al menos no en todos los casos. Desde luego que lo es para las esclavas que han sido traídas y encerradas en burdeles por mafias internacionales, pero no para otras que se establecen por su cuenta en pisos. Hay también una minoritaria pero cierta prostitución masculina, ¿es que a los chaperos no los cuentan si hay que hablar de violencia? Y lo más importante, hay todo un colectivo transexual empujado por múltiples prejuicios a la prostitución, ¿las contais a ellas entre quienes sufren la violencia falócrata? Os aseguro que no hay nadie tan puteado como las transexuales, que hasta tienen que sufrir el extraño acoso de homosexuales estultos, que haberlos haylos.

Quiero decir con esto que no sé si el de puta es el oficio más antiguo del mundo, pero sí que el debate sobre la abolición es uno de lo más viejos de esa moral judeocristiana que ha impuesto la vergüenza, la suciedad y el pecado donde sólo debería haber jolgorio, en algo que es de puta madre.

2 comentarios:

José Ignacio dijo...

Toda la polémica que han provocado las fotos de prostitutas publicadas por “El País” me recuerda a la segunda temporada de la serie “The Wire”. En esta serie trece mujeres mueren víctimas de la mafia de trata de blancas. La policía empieza a investigar pero se encuentra con muchos problemas, el primero que a ninguna autoridad le importan esas muertes, el segundo que las leyes no persiguen demasiado el tráfico de mujeres. Por ejemplo los jueces autorizan escuchas telefónicas si hay sospechas de tráfico de drogas, pero no si hay sospechas de tráfico de mujeres.

Lordo dijo...

Desgraciadamente, y al hilo de lo que comentaba en el post, también hay de transexuales
www.lavanguardia.es/sucesos/noticias/20090310/53657315329/detenidas-siete-personas-de-una-red-de-prostitucion-transexual-en-sevilla.