jueves, 1 de octubre de 2009

Algoritmo y Samotracia


A la pregunta de: ¿Qué ideología predomina en Menéame?

Los lectores de este blog han respondido:

--Es un nido de rojos: 8 (20%)
--Es una cueva de fachas: 5 (12%)
--El anarcoliberalismo futurista: 14 (35%)
--Los anglicismos y topicazos: 12 (30%)

Estuvo reñido, pero triunfó la opción, en mi opinión más acertada. Es broma, cualquier cosa que se diga de Menéame en este sentido es falsa; siempre está mal generalizar y más sobre un lugar con tantos usuarios en los que cada uno es de su padre y de su madre. Va por oleadas, un día parece un auténtico nido de rojos y al siguiente (o apenas tres horas más tarde) la cosa se vuelve una verdadera cueva de fachas.

Pero sí hay una tendencia que destaca por su originalidad, que a mí me parece que despunta entre usuarios muy jóvenes y que podría ser preocupante a largo plazo. Eso eso que yo bauticé ahí de anarcoliberalismo futurista, que es una cosa muy difusa y en continua evolución. A grandes rasgos lo definiría como una desconfianza radical en la política institucionalizada, una relación amor-odio con el capitalismo económico (en la que se aborrece de los consorcios tradicionales, pero se sigue con adulación fanática los buenos relatos de los self-made-men de la era 2.0) y una cierta esquizofrenia (perdón por los esquizofrénicos de verdad) respecto al respeto que merece la propiedad intelectual. A primera vista se diría que ninguno, pero es una cuestión con muchísimos matices y en la que no voy a entrar aquí. Sólo diré que tiene de bueno que, en general, se repiten argumentos bien documentados; y de malo que se tiende a una distinción corporativista de gremios, es decir, está bien chinchar a músicos, cineastas y demás ralea; pero los nobles oficios relacionados con la web merecen un respeto.

Porque una característica esencial de esta ideología naciente es la fascinación por la tecnología y la velocidad; como los futuristas italianos de los años 20 y 30 del siglo XX; nuestros anarcoliberales creen que un algoritmo es más hermoso que la Victoria de Samotracia; que habiendo Youtube pa' qué hará falta cinemascope; que leyendo los feeds de tus blogs predilectos no hace falta leer un papel ni mancharse como un plebleyo de tinta los dedos. Esto vale para la información como para el resto de cosas; este usuario recibió muchos votos negativos pero dijo directamente lo que muchos dan a entender con rodeos. "Las tecnologías de la información cada vez son más avanzadas y los políticos cada vez menos útiles a la sociedad", dice, ¿y?, como le dije entonces ¿crees que podremos gobernar un Estado con twitter? En fin es algo semejante a lo que dice este cómic que yo he traducido libremente aquí.

Es en cierto modo, un remedo de la vieja (porque es de los años 60) polémica entre apocalíptcos e integrados de Umberto Eco. Pero a los apocalípticos (los carcas y los progres, que haberlos haylos) ya les tenemos tomada la medida; no pasa lo mismo con los integrados, los que ven maravilloso todo lo nuevo, sólo por el fulgor que tiene la novedad. Y se equivocan como los apocalíticos en tomar la herramienta por el todo. Que internet no es un invento de Satán casi da vergüenza repetirlo, que tampoco es la salvación que nos abrirá las puertas de paraíso en la Tierra es algo que se escucha mucho menos. Rápido, rápido, es un axioma de la época del que han pecado tanto los medios tradicionales como los novedosos. Ser el primero está bien, pero sólo si lo que se da primero es algo reflexionado y certero. Por ir demasiado rápido se mete antes la pata. Me da pereza, pero tendré que hacerlo, decir que por supuesto reconozco todos los males que se han apoderado de los medios tradicionales (desde su corrupta valoración interesada de los sucesos a la banalización de los contenidos), pero creer que el progreso tecnológico nos llevará por si solo a un mundo mejor es de una ingenuidad peligrosa.

Muchos futuristas del siglo pasado coquetearon (y más) con el fascismo. No tiene nada de extraño, por la veta cristofreak del fascio local español, tendemos a ver esta manifestación totalitaria como una antigualla casposa y polvorienta, es un error. El fascismo de verdad (el italiano y el alemán) fue increíblemente moderno; Mussolini llenó Italia de emisoras y aparatos de radio a un nivel nunca conocido en su tiempo; y los nazis supieron usar el cine (recordad Olimpia, de Riefenstahl) de forma magistral. Y también fueron pioneros en las emisiones de televisión, y las autopistas se inventaron para el Lebensraum. Esto no quiere decir ni que la radio sea mala, ni que el cine sea diabólico, ni que las calzadas de varios carriles nos lleven al holocausto. Sólo que no siempre lo retrógrado lo parece.



PD. He elegido a Duchamp, uno de mis artistas preferidos, para ilustrar el tema del futurismo, aunque sólo Desnudo bajando una escalera se pueda encasillar ahí. Duchamp fue sobre todo un maestro en llevar el humor al arte, algo que debería extenderse a toda la vida en general. Y cierro, por supuesto, con su Fuente, una de esas obras que hace decir a tantos: "Eso lo hace cualquiera".

Pero Duchamp lo hizo, y vosotros no.

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