martes, 6 de octubre de 2009

Depravados


Una buena noticia, en estos tiempos que corren, para la dignidad laboral es la sentencia que ha condenado a una óptica que obligó a una de sus empleadas no llevar más que ropa interior bajo su bata. Me alegro, aunque me llama la atención la contradicción que supone con otra decisión de otro tribunal respecto a la obligatoriedad de las faldas en los uniformes de trabajo.

Como en el anterior caso quisiera recalcar que, particularmente, los uniformes son uno de mis fetiches sexuales favoritos; lo que ya no entiendo es por qué estamos mal (o regular) vistos los que nos guardamos estas querencias para la fantasía, mientras se llama empresarios a los hijoputas reprimidos que tiene que llevar sus depravaciones a la vida laboral.

Es en días como estos (leed un post más abajo si llegais aquí directamente) en los que me viene a la cabeza que el Gulag no era tan mala idea.

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