jueves, 5 de noviembre de 2009

¿Bueno para quién?


En el artículo de la Wikipedia explican que la frase atribuida a Charles Erwin Wilson (presidente de General Motor en los años 50) "lo que es bueno para General Motors es bueno para el país" se ha malinterpretado. Wilson había sido nombrado secretario de Defensa por Eisenhower y, cuando le preguntaron por posibles incompatibilidades entre su actividad privada y el cargo público, lo que en realidad dijo fue que durante años pensó que "lo que era bueno para el país" lo era también para la compañía, "y viceversa". Sea como sea, la anécdota da para muchas interpretaciones malévolas ahora que la que fuera quizá la compañía industrial más importantes del capitalismo ha sido intervenida por el Gobierno norteamericano. Lejos están los tiempos en que un presidente sentado en la Casa Blanca llamaba a un alto ejecutivo de la fábrica de automóviles para formar parte de su gabinete. En este siglo, Obama puso como condición para entrar en la compañía (y así ayudar a salvarla de la bancarrota) que su presidente se fuera a casa. Pero de forma tenebrosa la frase --la verdadera o la apócrifa-- de Wilson sigue vigente.

De pronto, y sin que nadie se lo esperara GM cambió de parecer, dejó a Merkel con el culo al aire, y anunció que no vende Opel a Magna, que se queda con el invento, que se siente con ganas de sacarlo adelante. Las interpretaciones sobre si en esta decisión ha pesado el temor a pasar tecnología a Rusia (y algo habrá, que Putin se ha puteado --no soy yo, es el idioma--), o sobre si la decisión favorece o perjudica a la factoría española de Figueruelas, se las dejo a otros que sabrán más que yo del asunto.

A lo que voy es a la enorme lección que nos enseña esta noticia sobre cómo se está desarrollando esta crisis que nos aqueja. GM --emblema del capitalismo-- se comió sus principios liberales y aceptó ser intervenida por el Estado, precisamente en uno (el de EEUU) que ve cosas así como
anatema. Después siguió pasando la gorra en Europa donde ya había sacado 1.500 millones en Alemania y la promesa de otros 3.000 para ayudar a reflotar la empresa, con venta incluída. Todo esto aliñado con ayudas y subvenciones de todos los Estados --en el nuestro con 2.000 euros por la compra directa, más los que aporten las CC.AA y rebajas en la matriculación buenas para los pijos que adquieran carros de lujo en Madrid-- para salvar la maltrecha industria del automóvil. Con todo este panorama ningún ejecutivo se corta a la hora de plantear despidos por decenas de miles, mientras el mullido sillón donde se apoltronan sus culos se salva a costa de los impuestos de decenas de miles de curritos.

Que a lo que voy es que los gobiernos europeos se están equivocando al no exigir cabezas a la hora de ayudar a las empresas que peligran. Obama se pulió al consejo de administración de GM pero aquí sólo se exige responsabilidad a los obreros. Y así es que esta banda se está riendo en nuestra cara desde hace meses. A ver si ahora que se han reído en la cara de una canciller se toma alguna medida más seria. Me temo que no.

1 comentario:

Small Blue Thing dijo...

Nada, ni te molestes. Obama no ha cerrado todavía Guantánamo ni se va de Afganistán, lo cual da pie a no cuestionar absolutamente nada en el Eurocontainer.