domingo, 29 de noviembre de 2009

Fue miedo reverencial


Hay una metáfora sugerente en los motivos que podría aducir la infanta Elena para pedir la nulidad de su matrimonio católico con Marichalar. Dicen que los motivos que podría argumentar serían los de inmadurez o miedo reverencial. No entro en qué inmadurez o temores tendrían estos para casarse, ni me importa.

Pero es curioso porque ambos sirven para explicar por qué tras la muerte de Franco terminamos siendo una monarquía y nunca se preguntó por el justo regreso de la república. Hubo inmadurez, porque somos una democracia aún muy joven que todavía se consolida entre zancadillas; pero, sobre todo, hubo miedo reverencial a que volviera otra guerra civil si se trataban de poner todos los puntos sobre las íes al principio. Hubo muchos motivos, pero el temor a un pronunciamiento militar fue definitivo, y al 23F me remito.

Pero ya somos más maduros, y esos miedos los hemos dejado atrás. Si quisiéramos pedir la nulidad de este matrimonio que nos ata a los Borbones tengámoslo en cuenta. Seguro que vivimos buenos momentos juntos, pero los años se nos hacen pesados y tenemos a sensación de que nos toca cargar siempre con la peor parte y todas las tareas domésticas. Si llegara el caso de separarnos, sepan que nos quedamos con la casa, ya era nuestra antes de que ellos llegaran. Los hijos pueden llevárselos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

http://www.clarin.com/diario/2009/11/30/um/m-02052045.htm

Ha sido elegido por la mayoria del pueblo, luego está bien, ¿no?


Esto por lo del rey. Al rey no se le votó. 9 millones de votantes del PP seguro que lo mantendrían en el cargo, de los casi 10 de PSOE a ver cuantos son republicanos teóricos.

Lordo dijo...

No, no está bien. Democracia sólo es que se haga lo que dice la mayoría, no que todo lo que se haga esté bien. En todo caso, por eso mismo yo quisiera elegir a mi Jefe de Estado junto a mis conciudadanos, no que salga elegido quien más me gusta a mi. Y lo otro que dices es política ficción.

Anónimo dijo...

touché

Lordo dijo...

Un honneur