sábado, 28 de noviembre de 2009

Pudor republicano


No he leído casi nada interesante o mínimamente reflexivo sobre el divorcio de la infante Elena y Jaime de Marichalar, notas de sociedad en la prensa, algún apunte sobre qué pasará a la hora de pedir la nulidad del matrimonio católico. Parece un tema tabú más allá de la prensa rosa, hay un pudor republicano para hablar de este asunto, ¿por qué? hay cosas que tendríamos que comentar sobre esto.

Que Elena y Jaime se divorcien sería un asunto privado y sin ningún interés en el que yo no malgastaría tres letras si se tratara de dos personas anónimas, ciudadanos que se gana el pan con el sudor de su frente y que tendrán sus cuitas como todo hijo de vecino. No lo son. Y sus cuitas nos afectan porque su boda (y probablemente su divorcio, y con toda seguridad el dineral que se dejarán en Rota para declarar este matrimonio nulo) lo pagamos nosotros.

Y no se trata de si se casan o se divorcian o si practican parafilias en la intimidad, que bien poco me importa, se trata de poner de relieve cómo se van sumando los anacronísmos a la muy obsoleta institución de la monarquía. Que ya es bastante malo tener que cargar con un Jefe de Estado que no lo ha votado nadie, sino que encima haya que tragar que --en representación de un Estado en el que convivimos ateos, católicos, musulmanes, budistas, judíos y quién sabe qué más confesiones-- el monarca y toda la familia extensa que vive de nuestros salarios se rija públicamente por la fe católica en exclusiva, per secula seculorum.

Que ya está bien de jurar la Constitución delante de la Biblia y crucifijos, que ya está bien de funerales de Estado con obispos, que no deberíamos considerar más matrimonio y ceremonias que los civiles para la gente que dice que nos representa a todos. Porque no es verdad y ellos lo saben, pero al menos --y no se cansan de reiterar que de eso se trata-- por lo menos que guarden las formas.

2 comentarios:

Magapola dijo...

Adopto sus palabras como mías.

Anónimo dijo...

Menuda pataleta tiene hoy. De lo de la república paso, pero está usted empeñado en que España es un estado aconfesional y estoy de acuerdo en que debería serlo. El estado no es un ente paralelo, sino que está formado por nosotros, los ciudadanos. ¿Somos aconfesionales?. Yo no, y seguro que usted tampoco. ¿Está usted casado canonicamente?, ¿está usted confirmado?. La solución sería que usted y los que piensan como usted dejasen de tocar los dos palos y el estado, poco a poco se volvería laico e higienico como usted pretende.