viernes, 4 de diciembre de 2009

De lobbies


En apenas 48 horas hemos visto al Gobierno dar un paso adelante y dos atrás en dos asuntos en apariencia distintos pero que tienen algo en común. Primero, el intento de colar un tribunal de Salud Pública de Internet (al peor estilo de las tricotosas de París en 1789) en la Ley de la Economía Sostenible. Ante la avalancha de críticas, ZP dio marcha atrás. Que se tratara del temor a una debacle electoral imprevista (¿no tienen ojos?) entre los votantes más jóvenes, o una pillada en toda regla a malas artes de un lobby de la mano de la Ministra de Cultura es algo que el tiempo dirá. No sé que alternativa es peor.

El otro asunto es la marcha atrás en la posibilidad de retirar los crucifijos de los colegios (públicos y concertados), en esta ocasión ante la presión del lobby más antiguo y potente de todos los tiempos. Veremos que pasa con la Ley de Libertad religiosa, pero no está de más recordar un par de cosas. Primero que el origen de los conciertos educativos se remonta a los comienzos de la democracia en pleno auge demográfico. Los escasos medios de la red pública obligaron a buscar esta salida (subvencionar a cierta clase media para poder escolarizar a todo el mundo) pero sentando un mal precedente que ahora --con una caída demográfica que sólo se ha amortiguado por la inmigración-- ha drenado los fondos públicos para la red pública por la vía de los hechos consumados, llegando a concertar centros que segregan por sexos.

Al igual que la reaccionaria industria cultural que vive con pánico el desarrollo de Internet, la Iglesia Católica española es una institución en pleno declive. Sus seminarios se vacían por momentos, la edad media de los sacerdotes se acerca peligrosamente a la esperanza de vida de los varones occidentales, su descrédito moral es cada día más evidente. ¿Qué les queda? La escuela, es su clavo ardiendo, a la vez un jugoso negocio y una fábrica de adeptos. No tanto por convicción, sino para poder seguir colocando en puestos claves del poder económico, judicial o social a los suyos. ZP echó por tierra la apuesta de un lobby mientras cedía ante otro, en realidad mucho menos poderoso pero que sabe tocar bien todas las teclas, aunque es un castillo de naipes. Mirad sus concentraciones, por ejemplo, la última contra la ley del aborto. Llevar a 50.000 personas a una manifestación es un éxito rotundo, deja de serlo cuando a la organización le parece poco y tiene que inventarse 2 millones de asistentes, ¿por qué? pues porque aunque son un relevante grupo muy activo ya no son (nunca lo fueron, en realidad) representantes de ningún sentir mayoritario, no son la esencia de España, sus valores no son los más comunes. No es cierto.

¿Y el PP? No ha podido resistirse al papel de bufón. Se apuntaron a la revolución digital para ver si alguna tajada se podía sacar aunque hayan demostrado en la UE que las desconexiones de Internet les importan un bledo. Hoy llaman al presidente rectificador con ánimo peyorativo. Pero mira, aquí se podría usar una nueva estrategia: propongo que, aprovechando la navidad, ZP demuestre un repentino propósito de enmienda. No sólo retroceda en su idea de retirar crucifijos sino que diga que desde ahora serán obligatorios en colegios, salas de cines, autobuses urbanos y sex shops. Que todo el grupo parlamentario socialista peregrine compungido a Santiago de Compostela, que se ponga la placa de Sor Maravillas en el Congreso, qué se yo, que le den el Premio Príncipe de Asturias de las Artes a Mel Gibson por La Pasión. A ver si de esta pillamos a González Pons en un renuncio y le da por quemar iglesias, porque el término medio no lo conocen por esos lares. ¡Ah!, y a ver si todo el PSOE se lanza a demonizar la marihuana y proponer la cadena perpetua para sus fumadores, que eso me permitiría ver a los tertulianos de Intereconomía fumando porros en directo y haciendo reportajes sobre las mejores técnicas de autocultivo.

Luego rectifican y ya está, pero nos habremos reído un rato. Lo de esta semana, ni puta gracia, oiga.

1 comentario:

Carlos Arrikitown dijo...

Buen post.