jueves, 14 de enero de 2010

Buscando a Kyle


¿Alguien ha visto a Kyle? Es así de alto. ¿Has visto a Kyle?, es lo que dice la foto. Son una risa los fascistas. Recuerdo un corto cómico muy bueno que proponía varias medidas para reintegrarlos en la sociedad. Una de las mejores propuestas era utilizarlos por parejas, brazo en alto, con una cuerda tendida de mano a mano para que pudieran servir como tendedero de la ropa recién lavada, era una de las mejores maneras de que nos pudieran ser algo útiles.

Sí, son una risa los fascistas. Son grotescos, llevan un atuendo ridículo y de cada cuatro palabras que pronuncian, tres son más bien escupitajos. Pero no es verdad. Tiene razón Oliver Stone cuando, con ánimo provocador para promocionar su nueva película, se plantó esta semana declarando que Hitler fue un chivo expiatorio; y lo fue en el sentido de que la concentración del mal en su figura eclipsa la responsabilidad de los miles de colaboradores e imitadores que tuvo. Realmente Adolf fue uno de los peores elementos que pisó jamás la Tierra pero, como decían en La Bola de Cristal, "solo no puedes, con amigos sí". El cine ha hecho mucho daño en esto porque siempre que aparece el III Reich en las películas sale un Berlín lluvioso y nocturno, sin más luz que las antorchas y el suelo lleno de cristales rotos. No vendría nada mal recordar que, aunque ahora nos parezcan payasos con correajes, los nazis parecían en los años 30 el súmmum de la modernidad, sabían usar el cine y la radio (la comunicación tecnológicamente más avanzada de la época) como pocos, inventaron las autopistas, y fue un nazi de la talla de Von Braun quien (oportunamente recuperado por los EEUU en la Guerra Fría) empujó al hombre fuera de la atmósfera. Los nazis eran malísimos, pero perdieron la guerra y fueron debidamente purgados en Alemania, con ahorcamientos y todo. En Austria no se dan por enterados de que allí pasara nada, en Italia todavía tienen el desparpajo de hacerle gracias a Mussolini, en Francia todavía no acaban de admitir que en la Resistencia no participó todo el país ni mucho menos y en España... en España no hay problema en que nuestros nazis patrios, la Falange, puedan denunciar a Garzón en los tribunales por querer investigar el Franquismo.

Y es que si no fuera por la foto de Hendaya con Hitler y Franco dándose un abrazo, aquí casi habría que tragar con que lo de la dictadura consistió en que no dejaran ver pelis guarras en el cine y que se construyeran muchos hoteles en Benidorm. Nada de campos de concentración, ni exterminio de familias enteras por motivos ideológicos, abrir las fosas comunes es reabrir viejas heridas, puede usted preguntar pero sin pasarse. El fantasma de Hitler es un cómodo espantajo para no querer ver el resurgir, en tiempos de crisis, del racismo. Hay poco antisemitismo ya en Europa --y al que hay se le empieza a decir "¿y qué?, los judíos se portan hoy como los nazis con los palestinos", como si (aún reconociendo la miseria moral con la que Israel trata a sus invadidos) el holocausto tuviera un sano efecto retroactivo-- pero nuestros judíos de hoy son más bien negros o cobrizos. Así ocurre en Italia con los gitanos y los trabajadores africanos. En España la localidad de Vic corre presurosa a unirse al club de la infamia vetando el empadronamiento de "sin papeles".

¡Eh!, pero no mezcles los temas. Nada de esto tiene que ver con el fascismo, y Franco no tuvo nada que ver con los nazis. Bien lo saben en el Tribunal Supremo que nos acaba de explicar que si los de la Falange van por ahí con el brazo en alto no es porque sean unas bestias pardas. Es que están buscando a Kyle, 70 años llevan buscándolo.

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