jueves, 21 de enero de 2010

Díaz Ferrán y la campanilla de Stalin


Cuentan las crónicas que en los tiempos más duros de las purgas soviéticas los aplausos a Stalin en los encuentros del politburó eran interminables, literalmente. Nadie quería ser el primero en dejar de dar aplausos cuando entraba el líder supremo, por la cuenta que le traía, y así, para poder empezar el orden del día sin temor a acabar picando hielo en Siberia, se instaló una campanilla que --tras un tiempo prudencial-- sonaba avisando de que todos podían cesar al unísono.

No hay constancia de que en la CEOE haya temor alguno al Gulag y por eso no se entiende a cuento de qué viene aplaudir a un presidente que no sólo llevaba meses sin pagar a los empleados de una de sus empresas, sino que ha hecho extensiva su rapiña a la Seguridad Social y entidades de crédito. A no ser que la patronal española considere ejemplar la actitud de Gerardo Díaz Ferrán, y quizá así lo crean ya que son capaces de soltar con desparpajo que la culpa de la crisis la tienen los altos salarios, esto en el país del mileurismo y olé, aquí donde se obliga a hacerse autónomos a los trabajadores para eludir nuevos contratos entre otras trampas.

Va siendo hora de que los empresarios elijan a un tipo mejor que los represente. Eso si quieren que los consideremos emprendedores; mientras tanto llamarlos una banda de sinvergüenzas y mangantes no podrá ser un insulto sino una exacta descripción de los hechos.

No, no pueden tener temor los empresarios españoles a encontrarse ninguna medida soviética, nada de intervenciones, ni de penas carcelarias para los defraudadores. Quizá deberían empezar tenerlo, que la campanilla lleva sonando mucho tiempo en vano.

1 comentario:

Juan dijo...

Totalmente de acuerdo con Usted. Decir que en España los salarios son altos es de juzgado de guardia. Si es verdad que con el salarito que tenía la mayoria le daba para endeudarse hasta el cuello y llevar una buena vida (Reconozcamos que todo quisqui hemos estado de vacaciones en punta cana, tenemos un buen coche alemán, etc, etc.). Hasta que llegó el pinchazo y la quimera en la que viviamos se volvio drama en un solo acto. Aprovechando que suenan campanillas, que se apliquen todos los los "agentes sociales" el mismo rasero que Diaz Ferrán y se purguen un poco. Que hay mucho caradura y mucho inutil