domingo, 31 de enero de 2010

Zuicidio


Si la carcundia ha pasado sin acierto de zETAp a ZParo ¿por qué no buscar un juego de palabras más certero? Propongo Zuicidio, porque de otra manera no se entiende la forma en la que la socialdemocracia en España --siguiendo los pasos lentos pero seguros de sus homólogos franceses, alemanes o italianos-- se dispone a tirar la toalla para hacer frente a la crisis.

Arrancó 2010, y el inicio de la presidencia española de la UE, con un monumental bronca de la prensa económica anglosajona poniendo en duda la capacidad de ZP para cambiar de rumbo la decadente economía del continente. La regañina llegó a su punto álgido en Davos (donde hace mucho frío, eso es álgido) donde la crema y nata de los especuladores del mundo le cantaron las cuarenta al presidente español que para enmendarse ha propuesto un duro ajuste del gasto público y ampliar la edad de jubilación a los 67 años. ¿Pero quiénes son esos para exigir nada? Los columnistas del Wall Street Journal, los sátrapas del FMI y del Foro de Davos son quienes deberían estar acongojados a estas alturas mientras nosotros les señalamos con el dedo. Han sido ellos quienes con sus dogmas económicos inamovibles nos han traído esta situación. Fueron ellos quienes a comienzos del año pasado rogaron a los estados que les salvaran el culo de la quiebra a costa de los contribuyentes. Y ahora, ya de nuevo asegurados en su poltrona, vuelven de nuevo a marcarnos las pautas, a exigir recortes --en el gasto social, el déficit republicano por el gasto en la industria armamentística nunca les ha parecido mal-- nos escupen en la cara.

En más de una ocasión he dicho que la izquierda perderá esta batalla porque no ha sabido elegir al malo de la película. La derecha sí, se prepara para asumir las riendas de la nueva década con dos ejes claros en su estrategia: reducir los derechos laborales y alimentar la xenofobia contra los inmigrantes. El terror que desatarán nos pillará fofos y acomodados, es algo --esa conjunción de malas artes-- que no se veía desde los años 30 del siglo XX. Estad preparados, quienes se opongan a eso serán llamados traidores y proscritos, serán apátridas y excluidos.

Todavía queda algo de tiempo, el Gobierno debe socializar el sufrimiento hacia arriba, la plutocracia también tiene que pagar algún plato de esta vajilla toda rota. Que elijan, si quiera, un cabeza de turco, pero que no se queden ahí mirando. La presidencia de la UE es una oportunidad para pactar en toda la unión que los más ricos paguen más impuestos, sólo así se evitará que huyan de un país a otro en busca de mejoras fiscales. Quieren vivir aquí, en este parque temático del lujo que hoy es Europa, que lo paguen.

Y al hilo de todo esto, Europa debe renacer como un sueño de estado confederal, sólo una entidad de ese calibre podrá hacer frente al todopoderoso leviatán del mercado que se ha hecho tan fuerte desde 1989. Basta de ser españoles, franceses, catalanes, vascos, letones o corsos. O somos europeos o acabaremos siendo sólo siervos de la gleba en un mundo feudal regido por señores de las multinacionales.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver si la izquierda espabilais un poco, que nos lo estais poniendo demasiado facil. En serio. Entiendeme, nada de coger el fusil y echaros al monte, sino dar alguna idea que se pueda poner en práctica, sin demagogia y sin populismo. Y no soñeis con que Europa nos solucione nada

Lordo dijo...

Yo no quiero que Europa "nos solucione nada", precisamente me opongo a ese concepto conservador de ver la Unión como un lugar para sacar tajada. Y de demagogia y populismo... ¿qué vamos a decir frente a los maestros?

lucía dijo...

Todo viene de la intervención del FMI, de la deuda que ha emitido España (que China viene comprando desde hace años, ya veremos en qué acaba, así nos lucirá el pelo). Pero, sobre todo, es el resultado de una crisis ética y lo hemos creado entre todos. Los que tienen mucho poder han buscado su chollo a gran escala, pero el currito de a pie también especula a pequeña escala con la compra del baratillo y el ofertón.