martes, 2 de marzo de 2010

Rouco barato


Rouco Varela y Martínez Camino tienen fama de duros y pudiera parecer que han hecho de la iglesia católica española un bastión del pensamiento reaccionario. En realidad, no es así, son muy baratos, unos flojos.

Al presidente de la Conferencia Episcopal ha bastado con presentarle el gastos pagos de la factura del la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa en Madrid a cuenta del Estado para que se comprometa a aflojar la tabarra del aborto. Mucho hablar de la dignidad del no nato, de que cada esperma es sagrado, de los fetos en trituradoras, pero al final han demostrado que para los obispos los niños abortados tienen un precio y se lo han puesto ellos. Concretamente valen lo que cueste pagar la seguridad, la limpieza, la atención sanitaria y la gestión de la comunicación de ese festival papal. Sí, yo también me opongo a que tengamos que pagar entre todos este capricho clerical pero ver su desvergüenza de oferta y en rebajas ha merecido la pena.

Lo mismo de Rouco se puede decir de Martínez Camino, que se atreve con los diputados pero no quisiera poner al rey --tan cumplidor en ofrendas a patronos y crucifijos en las juras de los ministros-- en el aprieto de negarle la comunión por sancionar la ley del aborto. "Es un caso especial", dijo Camino, y tanto que lo es. Él y toda la familia, esa que se puede divorciar sin clamor de los púlpitos, no como los plebeyos.

Son tantos los motivos que nos permiten decir que son baratos, que lo de la cruz se ha quedado en una marca blanca.

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