lunes, 29 de marzo de 2010

Sólo por la nariz


Una cosa es oír y otra escuchar; lo primero se hace casi por inercia –no es posible cerrar las orejas–, lo segundo se hace intencionadamente, se pone atención, el tímpano puede ser activo o pasivo. Ahora que unos jueces han anulado las grabaciones que se realizaron a algunos de los acusados de la trama Gürtel y sus abogados, no podrán ser tenidas en cuenta en el juicio. Puede que hayan oído algo pero ya no podrán escuchar nada. Definitivamente es necesario que los estudios de derecho se abran a las aportaciones que, si fuera menester, podrían aportar los otorrinonaringólogos, porque esta decisión de los tribunales se une otras similares que se dictaron en el pasado. Quizá oyera que Eduardo Zaplana había entrado en política para forrarse, pero unos magistrados nos indicaron que era algo que sólo iba de paso por nuestros pabellones auditivos y así llegó este hombre a ministro y luego a ejecutivo de Telefónica, es decir, se profesionalizó en el terreno de la escucha y el auricular con un salario de 500.000 euros. Objetivo cumplido, tápese los oídos.

Con estos precedentes, el juicio de las corruptelas Gürtel terminará como todos esos episodios en los que algún notable se deja el micrófono abierto y se le oye algún improperio. Oímos que Esperanza Aguirre llama «hijoputa» a Gallardón pero no podemos tenérselo en cuenta, dice que era un tema privado. Aznar gusta de lustrar sus recuerdos de estadista internacional aunque al terminar algún discurso reconociera para sí que había soltado un coñazo. Lo mismo que Rajoy opina de los desfiles militares del 12 de octubre, aunque eso sea algo que no quiera decir en voz alta. Son malos tiempos para la lírica sobre todo si termina siendo una cacofonía porque se debate entre el mono y el estéreo. Sí es verdad que los sentidos pueden ser muy engañosos, algunos más que otros, en los casos de corrupción lo mejor es guiarse sólo por la nariz.


1 comentario:

Anónimo dijo...

A ver si va a ser que a algun@s les gusta darle demasiado a la nariz, y luego sufren amnesia o lagunas mentales dependiendo de por dónde sople el viento...