lunes, 26 de abril de 2010

Desvelando el futuro


Lo curioso del debate sobre el velo en la escuela es que haya tanta gente que se muestra furibundamente opuesta y que, sin darse cuenta, trabaja con denuedo como un caballo de Troya para consolidarlo en el futuro. Es decir, no falta tanto para que, con rigor demográfico, haya en la generalidad de los colegios públicos un número suficiente de alumnos musulmanes para que sus padres puedan exigir tener un profesor de Islam, pagado por el Estado, y cuya asignatura pueda contar para la media del currículum, ¿quién elegirá a ese profesorado? ¿quizá un cuerpo de imanes controlado por un Estado extranjero? No se aterrorice todavía, si lo piensa bien es una cosa de lo más cotidiana.
¿Y si, como quiere el PP, bastara con que haya suficiente demanda para que se concierte un colegio con un ideario de cualquier tipo? No sería extraño que, en unos años, se llene el mapa educativo de escuelas islámicas subvencionadas religiosamente en las que, quien lo deseé, pueda inculcar a sus hijos las bondades del Corán desde los ciclos de infantil al bachillerato. Demos un paso más, ¿y si estas escuelas deciden que lo más apropiado es separar a los alumnos por sexo, ya que los buenos musulmanes no deben ver a las buenas musulmanas hasta que cumplan una edad? ¿Se les impedirá recibir fondos públicos?, ¿seguro?, ¿son conscientes los católicos magistrados que dictan sentencias en el presente del alcance de su jurisprudencia? Otro paso más, si cupiera ahora la objeción de conciencia a Educación para la Ciudadanía, ¿qué impediría en el futuro que padres radicales islámicos objetaran a que sus hijas cursaran gimnasia o música? Es decir, deberían aclarar si lo que les molesta es únicamente el Islam, y si tienen, entonces, algún argumento no xenófobo para defender eso. Si no es así, vale más que todos nos pongamos a consolidar una buena escuela laica sin excepciones, porque será lo único justo para todos.

No para cualquiera (26-04-10)

1 comentario:

Fet dijo...

Bien visto, oiga. Perdidos en debates estériles sobre si una niña debe entrar o no cubierta al aula y las razones psico-socio-religiosas que se alegan en contra y a favor, perdemos de vista otras cuestiones de más enjundia para un futuro próximo.