martes, 13 de abril de 2010

Redibujar el Guernica


Supongo que Quino imaginó esta viñeta con un propósito humorístico inocente, esas chachas de cabeza cuadrada que cuando se ponen a ordenar son capaces de meter en vereda hasta el cubismo. Cuando me volví a encontrar con la viñeta la semana pasada me dio para pensar una lectura distinta; qué parecida es esta broma a la triste realidad que padecemos en España cuando se pretende reescribir la historia, como si los crímenes del fascismo hubieran sido un mal menor, como si el Guernica no fuera la dramática expresión de la brutalidad franquista sino sólo un lienzo mal dibujado que es preciso corregir.

Quizá todo el caso de Varela contra Garzón no sea más que una vendetta personal, poco me importa. Lo indignante de todo este culebrón es que se ha dado cancha en los tribunales a grupúsculos fascistas para poner en la picota a un juez que sólo propuso estudiar lo evidente: que la ley de amnistía del 77 no puede sobreponerse a los tratados internacionales firmados por España que someten su jurisdicción a la persecución de los crímenes contra la humanidad, que no prescriben.

Ahora tenemos que aguantar este vergüenza, y que la carcundia repita sus asquerosas consignas, que se quieren abrir viejas heridas (cuando ha sido un hito y un sinfín de dificultades que los familiares de desaparecidos pudieran llegar a saber, conocer y excavar las fosas donde yacen sus abuelos para darles un entierro digno), que si no quiso Garzón hacerse cargo de la investigación de Paracuellos del Jarama (como si no se hubiera investigado y juzgado en la Causa General del franquismo), que se dinamita la historia (como los budas de Afganistán, me han dicho a mí) cuando se quitan calles y monumentos a los asesinos (como si no hubiera habido hasta ayer en cada parroquia los nombres de sus héroes enmarcados mientras que los republicanos tuvieron cuneta). Aquí no pasó nada, vean el nuevo Guernica, todo el mundo estuvo cómodamente sentado, el caballo y el toro sonríen desde la ventana.

Mañana 14 de abril no hay nada que celebrar, ni nada que conmemorar. Crece la sensación de que la Transición se quedó coja, que no pudo acabarse todo lo que se necesitaba en su momento, pero que tampoco dejan ahora cuando tratamos de hacerlo por las buenas. Que no sea por las malas, pero o jugamos todos o rompemos la baraja.


(PD. Esta es la entrada número 1.000 de este blog)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en que hay que dar a las victimas entierros dignos, eso es fundamental. Si cumpliendo eso, recuperando el honor de los caidos y olvidándonos definitivamente de la guerra civil España va a ser un pais mejor y más justo, por mi parte, adelante.