lunes, 19 de abril de 2010

Sólo hay una vara


Aznar fue el primero en hablar de una “segunda transición” --tiene un libro titulado así y todo-- y a la carcunda le pareció muy encomiable, nadie se tiró de los pelos porque se fueran a romper los sagrados pactos del consenso. Ahora, cuando se ha llegado a un punto en el que la investigación de la fanática represión franquista ha llegado a los tribunales, no paran de repetir que se quiere tirar por la borda la reconciliación nacional y que una nueva generación de niñatos se ha apuntado a la ruptura con 30 años de retraso.
Tiene gracia la doble moral de todo este asunto, así resulta que es “reabrir viejas heridas” que haya gente que busca --sin éxito-- apoyo de la Administración y los jueces para buscar a sus allegados desaparecidos en fosas comunes y poder darles un entierro digno. Eso es “guerracivilismo”; no lo fue, por lo visto, que hasta ayer hubiera una placa en cada parroquia con los nombres de los caídos por Dios y por España y que todavía hoy resulte casi imposible pasear por Oviedo sin pasar por la calle Milicias Nacionales o ver la efigie del dictador en un medallón de la Plaza de España. Criticar la desidia de la judicatura ante este asunto es, por lo visto, “antidemocrático” y un ataque a las instituciones. No lo es que durante los últimos 6 años buena parte de esa carcunda se dedicara a culpar a una conspiración de policías, jueces, y partidos, que no se lograra demostrar la infame teoría de que el 11M lo cometieron los etarras, servicios secretos extranjeros, los masones y Lord Voldemort en un descanso de Harry Potter. ¡Ah!, y las investigaciones del caso Gürtel también son un invento de una “camarilla de policías”, dicho con todo respeto. Quiere decirse que no es que haya una doble vara de medir, sino que la misma se utiliza para calcular exquisitamente la longitud de unos y para brearle con rigor el lomo al resto. Eso sí, con mucho consenso y además muy reconciliados.


La foto es de Eloy Alonso.


1 comentario:

Magapola dijo...

Te aplaudo. Los que mieden con esa bara no son más que miserables.