jueves, 15 de abril de 2010

Yo estuve allí


Hay una estatua de Woody Allen en Oviedo, se erigió poco después de que el cineasta recibiera el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002. Entonces, en una rueda de prensa --donde se encontró con Arthur Miller-- le preguntaron qué le parecía la ciudad. Parte de lo que dijo se escribe ahora en la placa que acompaña a la escultura:


"Oviedo es una ciudad deliciosa, exótica, bella, limpia, agradable, tranquila y peatonalizada; es como si no perteneciera a este mundo, como si no existiera... Oviedo es como un cuento de hadas"

Parte, digo. Yo estuve allí, como prueba tengo la restrictiva invitación que permitía asistir a ese encuentro. Cierto, Woody Allen dijo eso, pero la frase terminaba diciendo: "con príncipe y todo". Es una apostilla irónica que resta mucho a la hagiográfica solemnidad que se le pretende al bronce. Lo digo por lo frágil que es la memoria en este país, para que no se olvide.

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