lunes, 17 de mayo de 2010

¡Arriba Wall Street!


Cautivo y desarmado el estado del bienestar, los mercados han alcanzado sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. ¡Arriba Wall Street! Así podría ser el parte final del conflicto que se cerró la semana pasada con el anuncio de los recortes planteados por el Gobierno, una auténtica lista de cláusulas de rendición ante los ataques de unos mercados que sólo hace dos años mendigaban ayudas a los estados por los desmanes del laissez faire y que hoy, precisamente por haberles dejado hacer sin ningún tipo de contrapartida, han sido capaces de exhibir el poderío suficiente como para imponer qué tipo de política económica deben practicar los países. En su respuesta, Mariano Rajoy pidió eliminar algunos ministerios --el de Vivienda y el de Igualdad-- pero se trata de una medida equivocada; directamente podría pedir eliminar los ministerios de Economía y el de Asuntos Sociales, porque en el nuevo mundo de esta posguerra son dos cuestiones que se dictan desde la bolsa y en las que la ciudadanía ya no tiene nada que decir al respecto. Podemos marear la perdiz los próximos dos años discutiendo si Zapatero se retrasó o acertó al plantear ahora estas medidas, es un debate falso. No hay ningún tipo de decisión que tomar si sólo hay una opción posible, una elección tomada bajo amenazas no es libre. Los bienpensantes que ponderan para bien o para mal estos recortes no se han parado a pensar la increíble cesión de las democracias ante los mercados que estamos viviendo; y es pasmoso que el conservadurismo sea tan iluso como para pensar que algo así no les puede pasar a ellos. También es un falso debate pedir contrapartidas con mayores impuestos para los ricos, basta con exigir que se cumpla la ley vigente y que se luche con rigor contra el fraude fiscal, contra los artificios contables, contra los que construyen su riqueza falseando contratos. ¡Qué tonto!, se me olvidó que precisamente esa es la guerra que hemos perdido.


1 comentario:

Fet dijo...

Nos estamos especializando en palmar guerras.
No sé si eso será malo.