martes, 25 de mayo de 2010

Mi Lost



No me quedé a gusto cuando comenzaron los títulos de crédito finales de Perdidos; me ayudó a ir rumiando el final el paso del día, unas cuantas crónicas de los blogs de diarios como el NYT, el Chicago Tribune o Time, entre otras, y las risas que me eché con los finales alternativos que se curró Jimmy Kimmel (el de I'm fucking Ben Affleck) con los auténticos protagonistas y los guionistas de la serie:





Bueno, y que muchas de las críticas negativas que he ido leyendo del final o bien las han escrito gente que no ha visto la serie, o gente que la dejó en la segunda temporada, o gente que definitivamente es tan boba que necesita que se lo pongan todo en bandeja. ¿Qué no me gustó a mi? Definitivamente el despertar iluminado de la muerte, el hecho de que Christian Shephard (¿de verdad de llama así, no es chiste? Se pregunta Kate, ¡pastor cristiano, tíos!) le explique a Jack que está muerto y que hay que dejarlo pasar. Y no, no es que estuvieran muertos en la Isla, todo lo que ocurrió fue real, el purgatorio era la última trama paralela, la concentrada en la sexta temporada que arrancaba con la Isla hundida; pero aunque sea así --y me gusta mucho que quede a nuestra imaginación la larga etapa de Hugo como guardián de la Isla con Ben como su número dos-- me pareció, y lo sigo pensando, un recurso algo barato, que está muy visto, y que desmerece la calidad de la serie. La escena en sí en que todos se sientan por parejas en la ecuménica iglesia del final mientras la luz entra por la puerta me pareció deleznable.

Dicho esto no soy, ni mucho menos, de los que abominan ahora de Perdidos. Soy un fan pata negra, que vio la serie desde el primer capítulo en el año del estreno y cada temporada me ha hecho gozar horrores. Es, y la cobertura mediática de su final lo constata, un hito indiscutible en la historia de la televisión. Han sido magníficos los flashbacks que nos fueron contando la historia de los personajes principales en la primera y segunda temporada y el final de la tercera, el "tenemos que volver" de Jack a Kate revelándonos el primer flash forward me parece uno de los grandes hallazgos narrativos audiovisuales que yo haya presenciado. Fue en ese momento, al final de la tercera temporada cuando comprendí que, pasara lo que pasara, me iba a decepcionar el final, nunca podrían atar todos los cabos. Y, pese a todo, comprendí que lo que importa es el proceso, haber visto desarrollarse los enigmas uno tras otro, ya no hay desarrollo-nudo-desenlace. Hemos ganado desarrollo-nudo-nuevo desarrollo-desenlace alternativo-nuevo nudo-desarrollo paralelo-desenlace paralelo-desarrollo-nudo.

¿Que quedan muchas cosas sin resolver? Sin duda, se podría haber exigido mucho más rigor con Walt, que se nos vendió como un niño especial, trascendental en la trama, y a mitad de la serie desapareció sin rastro; ahora bien, ¿de verdad hay alguien con criterio que pueda decir que no se ha explicado de dónde viene y qué era La Iniciativa Dharma, los números, por qué se estrelló el avión o el oso polar? ¿de verdad? Por favor.

La gracia de la serie ha sido el misterio, y con misterios se va. De The End me gustaron las referencias a La Guerra de las Galaxias, todo lo que ocurre en el pozo de luz ya sea con Desmond o Jack, la pelea entre Jack y el falso Locke, y el reencuentro de Sawyer y Juliet. Me siento satisfecho con la explicación del origen de Jacob y su mellizo; me gusta que se sugiera que la rueda que mueve la isla la inventó el Hombre de Negro pero no se explique cómo se construyó.

Peor es el final de Galáctica, aunque se rediman algo con The Plan y con creces con la precuela de Cáprica; y aún así nunca dejaría de recomendar la serie. O Los Soprano, en mi opinión sobresaliente incluyendo el polémico final que me encantó. Por cierto, el final de Perdidos le debe algo al final de Tony Soprano: en Lost es Jack el protagonista, la serie acaba con él aunque siga la trama para otros, su ojo fue el primero y el último en cerrarse porque Perdidos es su punto de vista; igual que sin Tony ya no hay más Soprano. Aunque lo que para la trama mafiosa fue audacia y experimentación, en Perdidos ha sido mucho más convencional.

No doy por perdido ni un momento que he dedicado a esta serie, ni tampoco haber madrugado para ver el último épico doble capítulo. Esa emisión simultánea en el mundo es una victoria de internet sobre la televisión, pero eso también significa una victoria del espectador sobre los mercaderes que se han visto obligados a doblegar el medio para que el mensaje no llegara por un canal que ellos no controlan. Lost es grande porque mucha gente ha sido capaz de ir rellenando sus huecos, y también lo podrán hacer con los que deje su final.




Adiós Pecas.

3 comentarios:

Luis dijo...

Hum, creo que el tema de desarrollar cada vez más tramas sin resolver las anteriores ya lo hizo Twin Peaks, cuya segunda temporada fue el reverso tenebroso de la primera. Lo que empezó como algo nunca visto se alargó hasta lo indecente por motivos claramente económicos, y se le dio un final lamentable (la típica explicación místico/sobrenatural) indigno de las siete obras maestras que fueron los primeros siete capítulos. En este sentido, pienso que Perdidos no ha aportado absolutamente nada nuevo, más bien ha repetido exactamente los mismos errores que Lynch y Frost, final esotérico incluído. Como tú bien dices, perdiste a mitad de la serie la esperanza de que el argumento tuviera algún tipo de sentido. Tal vez sea conservador en este aspecto, pero me gusta que las narraciones sean coherentes, y si no, si nos damos al surrealismo, por favor, que haya sentido del humor (en Lost era todo tan trascendente...)
En cualquier caso es alucinante el impacto de la serie, y tal vez histórica la emisión simultánea por todo el globo.

J. C. Gea dijo...

Carmen Pérez-Lanzac dice hoy en "El País" algo que yo también pienso: me parece que se han vulnerado gravemente las reglas de juego, un pacto con el espectador que ni siquiera era tácito: era totalmente explícito. Habría una solución a todos los enigmas, y no sería esta precisamente. Cuando planteas un acertijo -y el gancho de "Perdidos" es haber planteado uno mayúsculo- y prometes respuesta, debes dar respuesta: dejar plenamente satisfecho a quien ha estado intentando anticiparle una solución. Otra cosa es defraudar acerca de esas expectativas... y de tu propio talento. No basta con desplegar una trama tan fascinante, múltiple, enrevesada y narrativamente innovadora; el pacto era no construír ni una "opera aperta" ni un artefacto teológico ni una alegoría religiosa finalmente basada en la fe y el misterio. Quizá sea un prejuicio, pero sociológicamente, me da que el espectador medio de la serie -entre los que me parece que no te cuentas, Luis- esperaba, narrativamente, una resolución decimonónica (Verne, Conan Doyle), no posmoderna, ni siquiera vanguardista (ni Beckett ni Pynchon ni siquiera Perec). E, ideológicamente, esperaba una explicación en términos de ciencia positiva, no una apología de la fe. O, en el peor de los casos, siquiera una revelación.

Manu dijo...

No puedes acabar el post hablando de "rellenar sus huecos" y poner ESA foto de Evangeline Lilly, que lo sepas :)