miércoles, 26 de mayo de 2010

Próxima parada

Definitivamente el BDSM será la próxima práctica sexual alternativa o clandestina que será aceptada con normalidad por la sociedad occidental. La publicidad va un paso por delante de las palabras en voz alta pero también sólo se anima a dar un paso cuando calcula que hay suficientes palabras en voz baja como para reunir un grupo que sonría, que entienda el guiño. Este es el último:







Pasó antes con la homosexualidad (he buscado en vano el anuncio de desodorante en el que la chica se quedaba cuajada porque el hombre que tan bien olía se iba con otro hombre, si alguien lo encuentra le agradeceré el enlace); y precisamente hay que agradecer a los activistas gays su gran sacrificio, su lucha encomiable por haber abierto las puertas al reconocimiento de la diversidad sexual para todos, más allá incluso del deseo por el mismo sexo, para tanta gente tan variada.

Ya que estamos, voy a ser aún más políticamente incorrecto. Ha sido un esfuerzo principalmente de los varones homosexuales, mucho mayor que el de las lesbianas. Cierto que las mujeres en sí siempre se han visto relegadas en todo, pero también es verdad que en la sociedad tradicional era más fácil disimular una relación lésbica que una entre dos hombres. Mucho más. Y también ha pesado en todo esto el rigor antisexual --rayano en el puritanismo conservador-- de algunas tendencias feministas y no precisamente minoritarias.

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