viernes, 4 de junio de 2010

El secreto del club

Lo más molesto de la reunión del Club Bilderberg en Sitges es lo que vaya a costar al erario público, con todas esas medidas de seguridad que obligan a los nativos a pasar controles de identificación. Es molesto porque, además, parece obvio que ese gasto que para nosotros es oneroso sería calderilla para ellos, si los invitados a la reunión se lo pagaran a escote, o incluso que fuera convidando uno cada año.

Pero eso es ser rico. De Botín (padre) decían que se agachaba sin dudar a recoger una peseta en el suelo; todo el dinero es dinero, bien lo saben los que manejan ese invento. Todo lo que paguen los demás es ganancia para ellos.





Os contaré el secreto del Club Bilderberg, que no tiene nada que ver con conspiraciones, ni con las pirámides, ni con sociedades secretas, ni con el gobierno mundial. Es mucho más sencillo: se trata del beneficio, del beneficio astronómico por el que se está dispuesto a saltarse todas las leyes humanas y divinas; por el que no hay escrúpulo alguno ni el menor reparo moral. El beneficio por encima de todo, más y más dinero. Es el ídolo ante cuyo altar se sacrificarán animales, selvas, océanos, hombres, mujeres y niños.

Ya está, ese es el secreto de todo lo que pasa ahora en el mundo; y si no os parece bastante tenebroso y horrendo, y tenéis que aliñarlo con togas, extraterrestres o numerología, hacéroslo mirar.

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