lunes, 19 de julio de 2010

Parodia del Aventino


La rebelión más eficiente la protagonizaron los plebeyos romanos cuando, cansados de que los patricios hicieran oídos sordos a sus reclamaciones de mayores derechos, se marcharon sin más. Roma era entonces una ciudad pequeña y los plebeyos se fueron al monte de al lado, al Aventino, y amenazaron con fundar su propia ciudad y seguir la vida, a ver si los holgazanes patricios podían hacer funcionar la suya meneando la toga. No podían, claro, cedieron y así hubo tribunos que les representaran con capacidad de veto en determinadas cuestiones.
La historia se repite, por supuesto, aunque sea como parodia, aunque sea una comedia de humor negro; porque a la desvergüenza de sufrir una crisis económica en la que el dinero de los contribuyentes ha tenido que sostener los agujeros dejados por los delirios de grandeza del capital privado, descubrimos ahora que los contribuyentes son, además, casi en exclusiva los trabajadores. Según un informe de técnicos del Ministerio de Hacienda, los asalariados declaran al fisco hasta 7.200 euros más de media que los empresarios. Algunos, hasta se declaran mileuristas, pobrecillos, que son unos pelanas al lado de sus trabajadores, todos montados en el euro. Y esto sólo si hablamos de las PYMES, porque las grandes fortunas evaden impuestos legalmente a través de las SICAV. Quiere decirse que todo este invento, los hospitales donde nos curamos, las escuelas donde se educan nuestros hijos, las carreteras por las que viajamos o transportamos mercancías, sólo lo pagan los currelas. Pero además, a los que suelen presumir de que prefieren pagarse sanidad, educación o infraestructuras privadas, también hay que pagarles los pufos cuando todo se va al garete. Por supuesto, ya no nos quedan montes aledaños a donde largarnos (está todo recalificado y urbanizado); pero la cuestión es más bien: ¿por qué no se van ellos? ¿es que nos hacen falta para algo?




No para cualquiera (19-07-10)

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