jueves, 19 de agosto de 2010

En Aznar no se pone el Sol


Rojos envidiosos, ¿no conocéis acaso la ley causa-efecto? ¿No es cierto que, tras la visita relámpago (toda una blitzkrieg de visita) de Aznar a Melilla se han resuelto las tensiones en la frontera? ¿No ha sido su presencia un bálsamo reparador?

Podréis aducir minucias, como que Aznar nunca visitó Melilla como presidente, al contrario que Zapatero, pero nada puede ocultar el efecto imperial de su presencia y el terror que inspira en los marroquíes, en los moros, ¡coño!

No nos quedemos ahí. Mañana Aznar debería visitar Gibraltar, para que los británicos --por su mera visión-- nos devueltan el peñón, el itsmo y lo que cuadre. Y aún más; si Aznar inicia ahora una gira por hispanoamérica, ¿no caerán rendidas esas rebeldes naciones que antaño nos pertenecieron? ¿No debería ir Aznar a Nápoles, a Flandes, al Franco Condado?

Su dedo índice nos marca un camino, quizá al cielo. Los Nikis compondrán nuestro nuevo himno, en Aznar no se pone el Sol.

No hay comentarios: